Estados Unidos contra el mundo

El mandatario estadounidense dijo en tono soberbio que «no aceptaré nada que perjudique nuestra economía», en circunstancias en que «tenemos una escasez de energía y Estados Unidos está encarando un período de desaceleración del crecimiento económico». Bush retoma el dicho de varios de sus antecesores en el sentido de que EEUU siempre pone por delante sus propios intereses, aunque ello implique desconocer los acuerdos internacionales suscritos por anteriores gobiernos.

 

Desastre ecológico

Este es el caso, precisamente. En la cumbre de Naciones Unidas sobre el medio ambiente realizado en 1997 en la ciudad japonesa de Kyoto, se aprobó un protocolo –que fue firmado por el presidente Clinton y que Bush acaba de desechar– por el cual las principales potencias se comprometieron a reducir sus emisiones de gases (principalmente el anhídrido carbónico CO

Pero nada ha arredrado a Estados Unidos. El vocero de la Casa Blanca explicitó que el presidente era «inequívoco. El no respalda el tratado de Kyoto, (que) no favorece los mejores intereses económicos de Estados Unidos».

 

«Las aguas heladas del cálculo egoísta»

Bush agregó, tras reunirse con Schröeder, que el tratado «desaceleraría la economía estadounidense más de lo que ya está».

Esta es la madre del borrego. Bush sacrifica las aspiraciones de la humanidad en el altar de los intereses de las corporaciones norteamericanas, más ahora en que atraviesan una difícil coyuntura, con los índices de Wall Street a la baja (frente a lo cual, dicho sea de paso, arrojan a miles de trabajadores a la calle: el recurso de siempre). De esta forma se llega a una situación de extrema injusticia e iniquidad. Estados Unidos, con el 4% de la población mundial, ya ahora es responsable del 26% de la emisión de CO

 

Complicidad en Oriente Medio

Estados Unidos vetó en el Consejo de Seguridad la propuesta, dotada de amplio consenso, de interponer una fuerza internacional en Oriente Medio. Las consecuencias ya se hacen sentir. La sangre sigue corriendo. Seis palestinos más murieron y 130 resultaron heridos por las balas del ejército israelí cuando se conmemoraba el Día de la Tierra, tras los bombardeos en Cisjordania y Gaza, que prosiguieron, y la entrada en acción de los tanques y la metralla contra las poblaciones palestinas, también en Hebrón y Naplusa, al tiempo que se corta la electricidad y se estrecha el cerco contra sus territorios, verdaderos guetos impuestos por quienes históricamente sufrieron estas prácticas inhumanas. Se llega al extremo de que ministros palestinos residentes en Gaza fueron impedidos de desplazarse para participar en una reunión de su gobierno por las tropas israelíes, que cumplen funciones de ejército de ocupación.

No podemos dejar de mencionar la nota publicada por Juan Gelman en «Brecha», que relata las brutalidades a que se vio sometido por las autoridades israelíes al llegar a Tel Aviv para el entierro de su hermana. Ya hemos citado la opinión de un ex jefe de inteligencia militar israelí según el cual «Israel necesita una dictadura, al menos por unos años». Pareciera que bajo la férula de Sharon se están anticipando a ese objetivo.

 

Presión sobre el ALCA

Bush acaba de reunirse con Fernando Henrique Cardoso para presionarlo a fin de anticipar la entrada en vigencia del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), de 2005 previsto a 2003. El presidente brasileño declaró que no le interesa ese adelanto, sino fortalecer prioritariamente el Mercosur y negociar desde allí con la Unión Europea y el Pacto Andino, antes de encarar la integración del ALCA. Claro está que sin Brasil no hay ALCA que valga, pero las presiones siguen, y no falta algún gobierno latinoamericano que, acogotado, ofrezca sus buenos servicios en las instancias previas a la reunión de mandatarios del 20 a 22 de abril en Québec.

Bush también quiere apretar el acelerador en busca de un fast track en el Congreso que parece esquivo, toda vez que los demócratas aspiran a introducir limitaciones en el orden ecológico y laboral que el mandatario republicano rechaza de plano.

Mientras tanto, se organiza la protesta del viernes próximo ante la reunión ministerial sobre el ALCA en Buenos Aires, donde una amplia delegación de trabajadores, estudiantes y activistas uruguayos dirá presente.

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