Hundidos en la violencia
Naplusa, Cisjordania, AFP
En Naplusa, norte de Cisjordania, más de 40.000 palestinos acompañaron los cadáveres de cinco «mártires», de entre 16 y 31 años, entre el hospital y su entierro en tres cementerios diferentes.
Cerca de Ramalá, 1.500 personas participaron en los funerales de un joven de 21 años, que también murió la víspera en enfrentamientos con soldados israelíes.
El viernes fue el día más sangriento en los territorios palestinos desde diciembre pasado, con un saldo de seis palestinos muertos y un centenar de heridos.
En Gaza, una coalición de los principales movimientos palestinos, las «Fuerzas Nacionales y Populares», entre los que figuran el Fatah, el movimiento del presidente Yasser Arafat, y formaciones islamitas, instó a proseguir la Intifada «hasta el fin de la ocupación israelí (…), la creación de un Estado palestino con Jerusalén como capital y el retorno de los refugiados palestinos».
Cientos de manifestantes desfilaron entre la sede del Parlamento palestino y la oficina de Naciones Unidas, donde entregaron una carta dirigida al secretario general de la ONU, Kofi Annan.
Reclamaron que el primer ministro israelí, Ariel Sharon, sea juzgado por un tribunal internacional «por crímenes perpetrados contra civiles indefensos».
En un discurso, el secretario general de la presidencia palestina, Tayeb Abdelrahim, pidió «a todos los que aman la paz» que ayuden a los palestinos a conseguir una protección internacional contra la «violencia y el terrorismo» de Israel.
Los manifestantes, que enarbolaban retratos de Arafat criticaron a Estados Unidos, que ejerció el 26 de marzo, por primera vez en cuatro años, su derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, para hacer fracasar una resolución en favor del envío de una fuerza de observadores a los territorios.
Por otra parte, el jefe del departamento político (Relaciones Exteriores) de la Organización de Liberación de Palestina (OLP), Faruk Kaddumi, acusó este sábado al presidente estadounidense, George W. Bush, de haber «aumentado la tensión» en Oriente Medio, al instar a Arafat a «denunciar la violencia».
En Jerusalén este, unas cincuenta personas, entre ellas miembros de Casa de Oriente, sede local de la OLP, caminaron hacia el retén de Ras al-Amud para protestar contra el bloqueo de los territorios. Los enfrentamientos se reanudaron por la mañana en la Franja de Gaza, donde unos veinte palestinos, entre ellos dos niños y un enfermero, resultaron heridos por disparos israelíes.
También se produjeron tiroteos cerca de colonias judías y posiciones militares israelíes en el sur de la Franja de Gaza y en Cisjordania, especialmente en Hebrón (sur), donde un barrio palestino fue bombardeado, dejando diez heridos.
Tanques israelíes también dispararon contra el barrio de Abu Sneiná, de donde un francotirador palestino mató el lunes a una bebé de colonos.
En tanto, las fuerzas de seguridad palestina realizaron este sábado ejercicios militares en la Franja de Gaza, previendo una eventual ofensiva del ejército israelí en las zonas autónomas.
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