MONDO CANE

El retrato «La belle ferronnière», cuyos propietarios aseguraban que había sido pintado por Leonardo Da Vinci, será subastado el próximo jueves en Nueva York, tras un siglo de controversia.

Expuesto por Sotheby’s a partir de ayer viernes, el cuadro se atribuye actualmente a la escuela de Leonardo Da Vinci, data probablemente de 1750 (Leonardo murió en 1519) y su valor fue estimado entre 300.000 y 500.000 dólares.

Es casi idéntico a una obra de Leonardo expuesta bajo el mismo título en el Louvre de París y que representa a Lucrezia Crivelli, amante de Ludovico Sforza, duque de Milán entre 1494 y 1500. La «ferronnière» es una fina cadena de oro con una piedra preciosa engarzada, que la mujer exhibe en su frente.

«Si fuese auténtico, valdría más de 250 millones de dólares», dijo a la AFP George Wachter, presidente del departamento de grandes maestros de Sotheby’s.

«Claramente no se trata de un Leonardo, pero no es una copia mediocre, es un muy lindo retrato, muy cautivante», agregó el experto. La controversia duró décadas, fue objeto de un sonado juicio en los años 20 e inspiró un libro recientemente publicado en Estados Unidos: «El Leonardo norteamericano: una historia de obsesión, arte y dinero», por John Brewer.

Ofrecido como regalo de casamiento a un soldado norteamericano, Harry Hahn, y a su esposa francesa Andrée por la madrina de esta última, el retrato había sido autentificado como un Leonardo por un experto francés que no se especializaba en el renacimiento italiano.

El niño brasileño de dos años al que su padrastro le clavó 32 agujas en rituales de magia negra recibió alta el viernes tras pasar por complicadas cirugías en el último mes y se dispone a reiniciar una vida normal, informó a la AFP una portavoz del hospital Ana Neri de Salvador, en el noreste de Brasil. El pequeño, MSA, de dos años y ocho meses y que cautivó los corazones del centro hospitalario, «salió andando, se alimenta normalmente y ya no tiene que medicarse», aseguró la portavoz del hospital. La madre, María dos Santos, se declaró aliviada y confesó que llegó a pensar que su hijo moriría, en declaraciones divulgadas por el diario local A Tarde. La cardióloga Nadja Kraychete confesó que se sintió angustiada al tener que operar a un niño, no por un problema cardíaco, sino por el daño que le fue hecho a propósito: «A todos los médicos nos dolió mucho ese caso», dijo. En tres dramáticas operaciones desde que ingresó a ese hospital el 17 de diciembre, al pequeño le fueron extraídas 22 agujas que ponían en peligro el corazón y otros órganos vitales. Cinco fragmentos de aguja siguen en el cuerpo del menor, aunque no lo ponen en peligro. El caso conmovió al país y tuvo fuerte repercusión fuera de fronteras, cuando trascendió que el padrastro, por discusiones con la madre del menor, le clavó al niño agujas por todo el cuerpo en pretendidos rituales de magia negra.

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