Eurozona. Los datos negativos empañan la presidencia de Zapatero

España asume en la UE en condiciones críticas

El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero afirmó en un acto, el 3 de diciembre pasado en El Prado (Madrid), que está comprometido a dar un «impulso decidido a la construcción de Europa» durante su Presidencia.

Pero la entrada en vigencia del Tratado de Lisboa el 1 de diciembre pasado, que introdujo nuevas instituciones comunitarias, entre ellas la Presidencia estable del Consejo Europeo, asumida por Van Rompuy, ha implicado el relego a un segundo plano del gobierno español. En la nueva Europa surgida del Tratado de Lisboa, la Presidencia de turno pierde poder de decisión en detrimento del presidente del Consejo.

Al liderazgo compartido que le ha tocado inaugurar a Rodríguez Zapatero, se suma la delicada situación económica que atraviesa el país. Los datos económicos ofrecidos por Eurostat a fines de diciembre marcan un claro retraso de España con respecto a la mayor parte de los países de la eurozona, con una desocupación cercana al 20%, que dobla la media comunitaria. En cuanto al PBI, los datos marcan un leve crecimiento para el conjunto del bloque para este año, mientras España deberá esperar hasta 2011 para volver a crecer. Con estos números, el país liderado por Rodríguez Zapatero se encuentra en los últimos puestos de la recuperación tras la crisis, lo que genera dudas en cuanto a su capacidad de liderazgo.

A este contexto, se agregan las críticas a Zapatero por parte de países como Alemania, Francia y el Reino Unido a algunas de las propuestas de la presidencia española.

Desde el Ministerio de Economía alemán, se emitió un comunicado criticando las propuestas de fijar objetivos de política económica y aplicar sanciones a los países que incumplan con estas metas. Esto, se contradice según Alemania con el espíritu de Lisboa que determina estrategias cooperativas y sin sanciones. El gobierno de Angela Merkel fijó, previo a la cumbre celebrada el 11 de febrero en Bruselas, una postura de rechazo a la propuesta española.

Sin embargo, han sido las publicaciones por parte de la prensa alemana, estadounidense, pero sobre todo británica lo que más revuelo ha generado los últimos días. A las críticas del «Financial Times» donde se publica que «una España torpe guiará Europa», o que «falta algo más que discursos, si España no quiere ser el enfermo de Europa», por parte de «The Wall Street Journal», se sumó la semana pasada «The Economist», que afirma que «las agonías económicas de España son un golpe al modelo de convergencia».

La vicepresidente de España, María Teresa Fernández de la Vega, se reunió el 11 de enero en Bruselas con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso. Tras el encuentro, la representante manifestó: «Hemos hecho un repaso de lo que han sido los primeros días de andadura de la Presidencia española y ambos hemos constatado con satisfacción que las cosas marchan bien y estamos seguros de que concluirán mejor.

Es una Presidencia que tiene objetivos que afectan a la gente, algunos van a requerir que trabajemos mucho, pero desde luego al gobierno de España y a los españoles no nos asustan las dificultades».

En cuanto a las criticas recibidas por los medios internacionales, de la Vega dijo que «son críticas que entiendo que se producen desde sectores conservadores y que están expresando posiciones legítimas y conservadoras que, evidentemente, el gobierno de España, que es un gobierno progresista, no comparte».

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