Comenzó la modernización y la profesionalización del ejército

Putin reforma las FFAA

Este nombramiento es la «conclusión lógica de una de las etapas de la modernización del ejército del país», declaró el mandatario.

Su objetivo último es conseguir un «auténtico ejército profesional», móvil y compacto, a la imagen de sus rivales occidentales.

La decisión presidencial fue acogida favorablemente por los especialistas. Yuri Gladkievitch, analista de la Agencia de Informaciones Militares (AVN), ve en esta decisión «un nuevo impulso» a la reforma del ejército, ya que Serguei Ivanov «será una fuerza motriz de la reforma».

El heredero del ejército soviétivo está integrado por reclutas mal pagado y peor entrenados, carece de un cuerpo de suboficiales y sufre de un desfase tecnológico creciente con respecto a los ejércitos modernos.

El ejército está igualmente desmoralizado por el parcial fracaso de las dos guerras ruso-chechenas.

Los responsables rusos anunciaron en diversas ocasiones, pero sin efecto, cortes parciales en este ejército que emplea a alrededor de tres millones de personas, de los cuales 1,2 millones son militares.

Putin añadió que «el nombramiento de un civil a la cabeza del ministerio de Defensa está perfectamente fundamentado», si bien hasta ahora esta función estaba en manos de generales procedentes del ejército y reticentes a sacrificar los puestos de sus subordinados.

El presidente eligió a Ivanov porque supervisó al grupo de trabajo para la reforma del ejército en el seno del Consejo de Seguridad, que dirigía hasta ahora.

Putin calificó este nombramiento de «paso hacia la desmilitarización del país», deseado no sólo por las fuerzas liberales de Rusia, sino también por Occidente.

El Consejo de Europa reiteró una y otra vez su deseo de que un civil estuviese a la cabeza del ejército, como sucede en las democracias modernas.

En realidad, Serguei Ivanov es un civil reciente ya que entregó sus galones de general del FSB (los servicios secretos, ex KGB) en noviembre. A pesar de ello, «por primera vez se nombra a un hombre ‘de afuera’ y es un paso que testimonia las intenciones serias de Putin de poner orden en Defensa», juzgó Yuri Korgoniuk, un experto del Instituo de Análisis Políticos, Indem. El ministerio está entorpecido por una jerarquía superflua, más preocupada por su supervivencia que por el futuro de sus fuerzas, estiman los expertos.

Está desgarrado por luchas intestinas, como la que enfrenta desde el año pasado al ex ministro de Defensa, Igor Sergueiev, y a su jefe de Estado Mayor, el general Anatoly Kvachnin. Este último quería consagrar la mayor parte del presupuesto militar a la reforma de las fuerzas convencionales, en perjuicio de las fuerzas estratégicas, de las que salió el mariscal Sergueiev.

El general Kvachnin se pronunció en noviembre pasado a favor de «repartir las tareas entre el Estado Mayor y el ministerio de Defensa, que tendría funciones únicamente políticas y sería dirigido por un civil». Esta orientación fue confirmada este miércoles tras el nombramiento de una mujer, Liubov Kudelina, al cargo de viceministra de Defensa. Toda una novedad.

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