ANALISIS INTERNACIONAL

EL ESTADO CONTRA RABINOS CONFLICTIVOS

Un editorial del diario «Haaretz» (15.12.09) explica la situación: «Tardíamente y de manera vacilante el Ministro de Defensa Ehud Barak anunció el domingo que decidió expulsar a la academia rabínica (Yeshivá) Har Braja del programa de acuerdos con el ejército que combina los estudios religiosos con el servicio militar. Barak aceptó la recomendación del jefe del Ejército Gabi Ashkenazy de cortar las relaciones con una institución, cuyo líder, el rabino Eliezer Relamed, ha expresado su apoyo a soldados que se niegan a cumplir las órdenes de sus superiores. Melamed urgió a sus estudiantes a desobedecer la orden de evacuar a colonos y acusó a comandantes del ejército de actuar con un «criterio politizado». Y soldados de su yeshivá que servían en la brigada Kfir manifestaron contra las evacuaciones».

«Haaretz» reclama al Primer Ministro Netaniahu a expresar con total claridad que él no aceptará la ruptura de la disciplina ni la desobediencia a la autoridad civil, aunque se invoque para ello a la «ideología de la gran Israel».

Matthew Wagner en el «Jerusalem Post» (14.12.09) explica las posiciones de ambas partes y trata de minimizar la dimensión del conflicto: «En las fuerzas armadas de Israel existe consenso entre sionistas religiosos y el liderazgo secular en el 99% de los objetivos. Solo hay un tema que ambos no pueden resolver: el movimiento de los colonos en Judea Samaria».

Pero éste obviamente no es un tema menor. Hasta qué punto el conflicto toca dilemas existenciales lo evidencia Yaír Sheleg, comentarista de temas sociales de «Haaretz» quien escribe (15.12.2009): «Aún las personas que creen que el desmantelamiento de asentamientos constituye un grave error, deben tener en cuenta que el rechazo generalizado por parte de soldados partidarios de los colonos a cumplir órdenes de evacuación llevaría al rechazo de soldados izquierdistas a servir en los territorios o a proteger las colonias establecidas allí. Dividir el ejército entre aquellos que obedecen las órdenes de oficiales de derecha y aquellos que solo aceptan las de jefes de izquierda es una segura receta para el desastre tanto para el ejército como para la sociedad israelí».

Pero las condenas más enérgicas de la rebelión de los rabinos nacionalistas de derecha se publicaron no en «Haaretz» habitual vocero de la izquierda más militante, sino en los dos grandes diarios populares de Israel : «Yediot Ajaronot» y «Maariv».

Alex Fishman en «Yediot» escribe (14.12.09): «Los rabinos radicales establecidos en el corazón de Samaria recibieron un buen golpe en sus voluminosas barrigas : por primera vez, el Ministro de Defensa les dijo claramente: Señores, la fiesta se acabó. Ustedes no pueden seguir teniéndolo todo, estudiar, servir solo medio período en el servicio militar, disfrutar del honor nacional y patriótico que Vds. pretenden y recibir apoyo económico para las yeshivot acuerdistas y al mismo tiempo, escupirnos a la cara.»

«El rabino Melamed simplemente cruzó todas las líneas rojas y obligó a las autoridades de seguridad a provocar un terremoto. Algunos de los más prominentes rabinos de Israel hablaron con él, le pidieron que se retracte y pidieron al ministro de Defensa que postergue su decisión, pero no tuvieron éxito»

Fishman termina su artículo expresando su apoyo inequívoco al ministro de Defensa quien «finalmente hizo lo que debió haberse hecho muchos años atrás».

Aún mucho más tajante y dramático es el planteo del abogado y columnista de «Maariv», Ben Dror Iemini (15.12.09) quien no vacila en llamar a los soldados que se niegan a cumplir las órdenes de ejército, atacan a palestinos pacíficos o pretenden incendiar mezquitas, neo-nazis. Iemini dice: «Son nuestros muchachos. Se trata de pioneros, idealistas que aman el país y dejan atrás una vida cómoda. Sí. Son algo traviesos y de vez en cuando exageran. Pero no hay exagerar condenando su conducta. Después de todo, son nuestra gente.»

«Esta visión de las cosas suele estar bastante generalizada en nuestra sociedad. Pero es necesario comprender que constituyen un peligro. Estamos hablando de un verdadero cáncer. Quien actúa de manera arbitraria y violenta al estilo de los neonazis o los islamistas radicales merece ser catalogado en la misma categoría. Hay cristianos así, hay musulmanes así, y aunque no nos resulte agradable reconocerlo, también hay judíos así».

Más adelante prosigue: «No nos conformemos con decir que se trata de una pequeña minoría. Esta gente goza del apoyo de gente muy influyente. El rabino Mordejai Eliahu, líder espiritual del sionismo religioso, aprobó con argumentos «religiosos» la destrucción de los olivares árabes. Eliahu no dijo nada sobre la destrucción de mezquitas, pero quien autoriza a cortar olivos es difícil que desapruebe ataques a mezquitas».

Iemini termina su artículo en términos contundentes: «¿Cuándo se despertará el Estado de Israel y comprenderá que tenemos que enfrentar un enemigo interno? ¿Cuándo despertará el campo sionista estatal y comprenderá que albergamos en nuestro seno a un cáncer mortal? ¿Cuándo comprenderemos que estos bárbaros, hermanos gemelos de los islamistas radicales y los neo-nazis, deben ser detenidos cuando aún no su poderío no es demasiado grande. Recemos porque no sea demasiado tarde».

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