Relaciones peligrosas
La actual administración norteamericana «insiste en mantener, tal vez en apretar esta política absurda, para complacer a esta pequeña minoría de Miami», opinó el académico Wayne Smith, quien fuera jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana durante el gobierno de James Carter.
«Girón, 40 años después» fue el segundo intento de los adversarios directos de los dos países de llevar a un análisis «mesurado» los momentos más álgidos del enfrentamiento bilateral. En 1992, una reunión similar sobre la Crisis de los Misiles de octubre de 1962 puso en claro –30 años después– los momentos que pusieron al mundo al borde del holocausto nuclear.
Sobre las arenas de Playa Larga y Playa Girón, escenarios de cruentos combates, caminaron juntos los adversarios del ayer, dejando atrás el tiempo del odio y la confrontación.
«Pienso que los cubanos debemos haber madurado lo suficiente para darnos cuenta de que los problemas que tengamos, si son políticos, sociales o económicos, debemos tener la madurez política para resolverlos de una manera pacífica, cordial, dialogada», dijo el cubanoamericano Alfredo Durán, uno de los invasores de la brigada 2506.
En el recorrido final de los participantes por los escenarios de los combates, participó el presidente del parlamento cubano Ricardo Alarcón, el hombre que junto a Fidel Castro diseña la política hacia Estados Unidos.
«Washington no ha aprendido nada de la gran derrota que sufrió hace 40 años y se sigue actuando y se sigue moviendo aparentemente para cosechar nuevas derrotas», dijo Alarcón a la prensa en el museo de Playa Girón, al costado de un viejo avión ‘Sea Fury’, participante en los combates.
Añadió que «la causa de Girón fue la incapacidad norteamericana de tratar a Cuba como lo que es, una nación independiente».
«La pretensión de tratarnos como si fuéramos una posesión norteamericana fue lo que los llevó a organizar el programa de Cuba en los años 60, que se concretó aquí en Girón, pero sigue siendo la base de la política actual de Estados Unidos», indicó.
Algunos esperan que el gobierno cubano realice cambios internos, que muevan en consecuencia la política estadounidense hacia la isla, pero el ex diplomático Smith, no lo ve así.
«Con una política distinta, diferente, por parte de Estados Unidos, podría haber una disposición del gobierno cubano de negociación, de empezar un diálogo. Pero como ven nada más que hostilidad, su reacción es una reacción defensiva», dijo.
El octogenario Arthur Schlessiger, quien fuera asesor del presidente John F. Kennedy cuando éste impuso el embargo a Cuba en 1962, piensa que las causas que originaron esta medida han desaparecido, por lo cual no tiene sentido mantenerla.
Sin embargo, en medio de la conferencia llegó una señal inequívoca de Washington: el anuncio del cubanoamericano Otto Reich para ocupar la subsecretaría de Estado para América Latina, un hombre de larga trayectoria anticastrista.
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