Canciller francés llegó a EEUU para analizar el tablero mundial

El ministro de Relaciones Exteriores francés, Hubert Védrine, era esperado en la noche de ayer en Washington (hora local) en un clima marcado por un tono menos polémico con respecto al tema iraquí y una gran voluntad de cooperación hacia Macedonia, pero con profundas divergencias sobre Rusia.

Védrine se encontrará hoy con el vicepresidente Dick Cheney, el secretario de Estado, Colin Powell, y la consejera de la Casa Blanca para la Seguridad Nacional, Condoleezza Rice.

El principal objetivo de esta visita, que tiene lugar dos meses después de la toma de funciones del presidente George W. Bush, es evaluar la política de la nueva administración, cuyos pasos en varios temas económicos o diplomáticos son objeto de revisiones.

«Hemos ya tenido contactos a nivel de altos funcionarios, pero no habría servido de nada cuestionar tan pronto a Washington», teniendo en cuenta que hay que darle tiempo a la administración republicana tras ocho años de presidencia demócrata, estimó un diplomático francés que prefirió mantener el anonimato.

Las conversaciones tratarán principalmente sobre las sanciones contra Irak, un tema en el que París y Washington –ambos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU– se enfrentan abiertamente desde hace tiempo.

Powell, quien está a favor de suavizar las sanciones contra Bagdad sobre los productos de uso civil y endurecer los controles sobre los bienes de uso militar, manifestó su interés por una reunión con París, ya que debe enfrentar a quienes mantienen una posición dura respecto a Irak en el seno mismo de la administración, en particular en el Pentágono.

El jefe de la diplomacia estadounidense estimó el viernes que los dos países estaban no obstante «más próximos que en el pasado» respecto a Irak, y se declaró «motivado» por sus primeros contactos con Védrine sobre este asunto, particularmente al margen de una reunión de la OTAN a principios de marzo en Bruselas.

Védrine, que en varias ocasiones insistió en la falta de atención de los estadounidenses por los problemas humanitarios de Irak, se congratuló de oír a algunos en Washington «decir cosas tan aproximadas» a las posiciones que hay en París.

Las conversaciones respecto a la crisis en Macedonia también deberán ser rigurosas ya que tanto París como Washington, ambos entre los más grandes proveedores de tropas de la OTAN en el vecino Kosovo, están particularmente preocupados frente a la posibilidad de una nueva guerra balcánica.

En cambio con respecto a Rusia, las críticas de Védrine por la dura posición que parece prevalecer en el nuevo equipo estadounidense dejan en claro que hay pocos puntos en común entre ambos países.

Washington anunció el jueves la expulsión de 50 diplomáticos rusos acusados de espionaje, una medida a la que Moscú respondió de idéntica manera al día siguiente.

Védrine deploró un día antes de viajar a Washington que Estados Unidos aparentemente haya escogido tratar a Rusia «como un país hacia el que hay que endurecer el tono y desconfiar».

«No es esta la actitud que la Unión Europea adoptó», que es «incentivar la modernización de Rusia», destacó Védrine, al tiempo que dijo –no obstante– «no estar seguro de que el tono de la administración estadounidense sea duradero».

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