A cuarenta años de Playa Girón
Por Niko Schvartz
Allí participaron, entre otros, funcionarios de alto nivel de la CIA norteamericana, integrantes de la brigada 2056 invasora en Bahía de Cochinos –el otro nombre de Playa Girón–, así como el ex jefe de operaciones de las tropas cubanas José Ramón Fernández, actual vicepresidente del Consejo de Estado.
Operación Plutón y portahelicópteros Boxer
El 17 de abril de 1961 siete batallones de mercenarios desembarcaron de cinco barcos en Bahía de Cochinos. El operativo había sido armado en todas sus piezas por la CIA. El presidente Dwight D. Eisenhower (que sucedió a Harry S. Truman y culminó su segundo mandato en 1960) le había dado aprobación. Eisenhower ya había iniciado la intervención norteamericana en Vietnam tras la derrota de los colonialistas franceses en Dien Bien Phu, y en su último año en la Casa Blanca vio frustrada una reunión con Nikita Jruschov cuando un avión espía norteamericano U-2 fue capturado sobrevolando territorio soviético.
John F. Kennedy dio luz verde al plan intervencionista como uno de los primeros actos de su gobierno, iniciado en enero de 1961, bajo el rótulo de «Operación Plutón». A esa altura el gobierno revolucionario cubano había dictado la ley de Reforma Agraria y expropiado tierras y grandes empresas de propiedad norteamericana. En 65 horas las tropas invasoras fueron destrozadas por el ejército rebelde dirigido por Fidel Castro, quien proclamó el carácter socialista de la revolución. Se tomaron 1.197 prisioneros, en su mayor parte gente que había huido como Batista al triunfo de la revolución y que aspiraba a retomar sus propiedades, sus tierras y sus ingenios. J. R. Fernández destacó que la integridad física y moral de los prisioneros fue escrupulosamente respetada.
Hasta ahora nadie había negado el apoyo logístico marítimo y aéreo de Estados Unidos a la agresión y a sus preparativos que contaron con la complicidad de Somoza en Nicaragua y en la dictadura militar guatemalteca que siguió al derrocamiento de Arbenz por la intervención norteamericana. Ahora se sabe además, a la luz del llamado Informe Taylor, que había dos mil marines USA a bordo del portahelicópteros Boxer ubicado frente a Playa Girón, prontos a intervenir en apoyo a las fuerzas invasoras.
La gusanería de Miami reclamó a viva voz una mayor intervención armada por parte del gobierno de Kennedy, quien asumió su responsabilidad ante la debacle y cayó asesinado en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963.
CIA y Operación Mangosta
Recién en 1998 la CIA publicó un informe culpándose autocríticamente de la derrota de Bahía de Cochinos. Hubo que esperar para ello nada menos que 37 años. Es un procedimiento habitual de la Agencia Central de Inteligencia, que desclasifica algunos documentos muchos años después, en forma parcial y con tachaduras en las partes esenciales. La Agencia sigue siendo un soporte esencial del gobierno norteamericano. El presidente Bush (cuyo padre supo ser jefe máximo de la CIA) acaba de rendirle visita y un homenaje laudatorio en su sede de Langley, Virginia.
Después de Playa Girón prosiguió el hostigamiento sistemático de EEUU contra Cuba. En agosto del mismo año 1961 el presidente Kennedy lanzó la Alianza para el Progreso como una vasta operación de soborno para evitar que otros pueblos siguieran el camino cubano, como fue denunciado en la conferencia del CIES en Punta del Este por el Che Guevara. Luego se emprendió la denominada Operación Mangosta, con bombardeos, ataques pirata, incursiones armadas, que fueron desbaratadas. Y a partir de entonces se estableció un bloqueo que persiste hasta el día de hoy, reforzado por la ley Helms-Burton, que constituye uno de los hechos más escandalosos de violación de las leyes internacionales y que ha sido repudiado en todas las instancias por la comunidad mundial.
La crisis de los misiles
Al año siguiente de Bahía de Cochinos, en octubre de 1962, se produjo la crisis de los misiles, que colocó al mundo al borde de la guerra nuclear.
Kennedy y Jruschov protagonizaron un enfrentamiento de alcance planetario que tuvo por escenario el territorio de Cuba, cuyo gobierno defendió en forma ahincada su soberanía y su régimen socialista.
El acuerdo mediante compromisos recíprocos a que se arribó atravesando uno de los períodos de mayor tensión internacional de la posguerra permitió salvaguardar a la vez la paz mundial y la integridad de Cuba y su régimen socialista.
Pero ella no detuvo los ataques del imperio contra la isla, en forma persistente e intensificada, hasta el día de hoy.
El bloqueo y las nuevas maniobras
Mientras el bloqueo se mantiene en vigor, provocando ingentes perjuicios al país y a su pueblo, Estados Unidos se empeña en urdir nuevas provocaciones internacionales contra Cuba en el ámbito de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU reunida en Ginebra, como forma de justificar sus acciones contra la isla y de ignorar las resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas, que condenó reiteradamente el bloqueo por cifras contundentes. En este caso, se ha prestado a oficiar como agente de la maniobra el gobierno de la República Checa, en una actitud indigna de un ex país socialista, cuyo pueblo está ligado por decenios de amistad al cubano. Los máximos representantes de la cancillería checa recorren el mundo, nuestro país incluido, como misioneros del gobierno de EEUU y reclamando un voto de condena a Cuba en dicho ámbito internacional. Una declaración que circula en nuestro medio rechaza esta maniobra en nombre del respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, subrayando que «la Declaración Universal de los Derechos Humanos no puede ser manipulada para sancionar a un pueblo que ha sido bloqueado, agredido, calumniado y hasta criticado por adoptar medidas para defenderse de la agresión exterior».
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