Las dos centrales sindicales afirman que la paralización fue un "éxito"

Argentina paralizada en medio de la crisis política y económica

Por Isidoro Gilbert – Argentina

 

El paro fue impulsado por la CGT (disidente), la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y la Corriente Clasista y Combativa, pero aunque no fue acompañada por la CGT, conocida como «oficial», logró paralizar el transporte automotor en casi todos los grandes centros urbanos y fabriles, incidiendo en un gran ausentismo en casi todas las ramas de la alicaída industria y en grandes empresas. Pero los trenes y subterráneos, ambos privados, las empresas lograron hacer funcionar en gran parte de la jornada los servicios que en general, transportaron pocos pasajeros, que es tomado como otro dato de adhesión a la protesta. El pésimo tiempo, lluvias y sudestada, obligó a suspender marchas callejeras. Aunque hubo cortes de rutas y algunos vehículos del transporte atacados, en general la jornada no fue violenta.

El Ministerio de Trabajo no amenazó con represalias, como en otros paros, pero señaló que la huelga era incomprensible porque el plan económico del ex ministro de economía, Ricardo López Murphy, había sido desechado. El mismo argumento utilizó el Ministerio de Educación frente a la formidable demostración de fuerza que exhibieron los maestros en todo el país, porque ese proyecto abortado descargaba gran parte del ajuste repudiado sobre los docentes y las Universidades, donde la mayoría de los establecimientos siguió ocupada. La Federación Universitaria Argentina (FUA), con gran peso de la Alianza gobernante, pero crítica con Fernando de la Rúa, propuso un debate interno que permita la normalización de las altas casas de estudio, en estado de alerta de los centros estudiantiles.

Domingo Cavallo, el nuevo ministro de economía que cumplió un rol clave durante el gobierno de Carlos Menem y es señalado por las organizaciones sindicales como responsable de la situación actual, logró que la CGT (oficial) no adhiriera a la huelga. Negocia con los parlamentarios, especialmente con los peronistas y los gobernadores, para que le otorguen facultades especiales para poder poner en movimiento la economía, que lleva casi tres años de estancamiento.

 

Cavallo negocia y presiona

Pero amén de pedir poderes para bajar o subir gabelas, reducir o incrementar aranceles, en una mezcla de liberalismo y proteccionismo, propia de un hombre pragmático como es el novel ministro, también los reclama para reformar el Estado y la legislación laboral, lo que alarma a los asalariados, en general, y a estatales y docentes, la base de apoyo del CTA, en particular.

Cavallo prometió que no habría despidos en el Estado, pero su plan requiere ahorros, dice que por 3.000 millones de dólares, y se sospecha que de la reestructuración de la burocracia estatal debería ahorrarse fondos con las consiguientes cesantías.

Las negociaciones de Cavallo, que involucran a los diputados del oficialismo, incluido el Frepaso, no deberían, para sus objetivos, demorarse muchos días. La amenaza de su dimisión si no consigue sus objetivos, es utilizada por el ministro como arma de presión. De todas maneras, hay consenso entre los dirigentes políticos que un fracaso de la actual gestión económica deja al presidente Fernando de la Rúa frente a una delicada situación institucional.

Este grave escenario obliga a los partidos políticos, especialmente a los de la Alianza, a meditar sobre sus futuros actos. Ya se sabe que el presidente dejó casi afuera del gobierno al sector más progresista de la Unión Cívica Radical y al Frepaso, pero las direcciones de las dos fuerzas seguirán apoyando al presidente, aunque sea desde un ángulo crítico.

Es lo que decidió un plenario de la UCR encabezado por Raúl Alfonsín, quien ayer mantuvo una larga charla con De la Rúa. Esa es la postura de Carlos Chacho Alvarez, aunque su frente interno, sin quebrarse, está agitado.

De hecho, el descontento popular es el que bajó de su pedestal a López Murphy y su programa. Pero la falta de una fuerza que le dé a la protesta objetivos claros, permite el recambio desde los sectores dominantes, Por eso Cavallo está con mucha expectativa en no pocos sectores populares, como cuando Carlos Menem lo llamó un decenio atrás para que frenara la hiperinflación. Lo que vino después es conocido.

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