Escuchas telefónicas. Aníbal Fernández, jefe de gabinete, acusó a Mauricio Macri

Espionaje desata guerra entre el alcalde y el gobierno argentino

El jefe de Gabinete argentino, Aníbal Fernández, comparó la situación con el escándalo «Watergate» en Estados Unidos y estimó que «por mucho menos de lo que salpica a Macri, había renunciado en 1974 el ex presidente Richard Nixon».

«El que no se puede sacar el lazo con la pata es Mauricio Macri: es el responsable número uno de esto. Por mucho menos, Richard Nixon renunció al gobierno de los Estados Unidos. (Macri) va a tener que dar una respuesta de estas características, no tiene otra salida», sostuvo Fernández.

Poco después el alcalde respondió en rueda de prensa y calificó de «irresponsables» las declaraciones de Fernández, además de emprenderla contra la presidenta Cristina Fernández y su esposo, el ex mandatario Néstor Kirchner (2003­2007), de fuerte influencia en el gobierno.

«Al matrimonio presidencial (les digo que) no nos van a parar (…). No nos pueden comprar a todos y no van a poder con nosotros», lanzó Macri y acusó al gobierno federal de estar «fuera de control».

En tanto, ratificó que la Policía Metropolitana, que perdió a sus dos primeros jefes antes de entrar en funcionamiento a raíz de las escuchas ilegales, «va a salir a la calle antes de fin de año y va a ir creciendo».

La justicia argentina investiga una red de espionaje telefónico en la ciudad de Buenos Aires que involucra a los dos ex jefes de esa nueva Policía, designados sucesivamente por Macri, un presidenciable de derecha para las elecciones de 2011.

El juez Norberto Oyarbide, a cargo de la causa, había dicho que investigaba si la presidenta y su esposo habían sido víctimas de la red de espionaje, pero luego desestimó esa sospecha.

El martes, cuando el alcalde porteño se encontraba de visita en España, el escándalo por las escuchas y la recopilación de datos financieros y bancarios de legisladores de la oposición, derivó en la renuncia del ahora ex jefe de la Policía Metropolitana, Osvaldo Chamorro.

Ese mismo día quedó detenido Jorge Palacios, antecesor de Chamorro que había sido despedido en agosto, luego de que Macri lo respaldara y defendiera como «el mejor policía del país».

El escándalo empezó al conocerse que uno de los primeros espiados era un miembro de la organización de familiares de las víctimas del atentado de 1994 contra la mutual judía AMIA, que dejó 85 muertos y unos 300 heridos.

Palacios, que fue jefe de la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal, está acusado en una causa por encubrimiento en la investigación del atentado, en la que también está imputado el ex presidente Carlos Menem (1989/99).

El escándalo por las escuchas telefónicas en la Capital argentina se desató pocos días antes de que se ponga en funcionamiento esa policía, con unos 800 efectivos, iniciativa de Macri al fracasar en su reclamo para que el gobierno le transfiriese las comisarías capitalinas de la Policía Federal.

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