Apagón en Brasil

Cuestionan política energética

El gigantesco apagón que afectó a la mitad de Brasil la semana pasada sigue siendo un misterio que arroja sombras sobre la política energética del país y su organización del Mundial-2014 y los Juegos Olímpicos-2016, según expertos.

El apagón del martes por la noche, que afectó a 70 millones de personas, hizo pasar vergüenza al gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Luego de que se culpara a fallas en las líneas de transmisión, para después asegurar que había sido una tormenta la que había causado un cortocircuito en la mayor planta eléctrica de Brasil, los funcionarios fueron obligados a dar marcha atrás y cerrar las investigaciones y el incidente.

El satélite de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo Espacial, según su monitoreo, reveló que era imposible que un rayo pudiera cortar las líneas eléctricas.

Una empresa de electricidad dijo que no se había encontrado ningún daño en las líneas, contradiciendo la explicación oficial dada por el Ministerio de Energía. Como resultado de esto, la fiscalía le dio al Ministerio, a la Agencia Nacional de Energía Eléctrica y al Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS), un plazo hasta el domingo para dar explicaciones detalladas sobre lo sucedido. Los medios de comunicación brasileños, que cubrieron el caos del apagón y extendieron la sensación de inseguridad causada por la falta de luz, fueron quienes ejercieron la mayor presión, además de la oposición al gobierno.

La afirmación de Lula, que dijo que «sólo Dios puede salvarnos de futuros apagones», generó varias críticas.

Marina Silva, una ex ministra de Medio Ambiente, que se postulará como candidata contra la postulante preferida de Lula, Dilma Rousseff, acusó al gobierno de «tratar de eludir sus responsabilidades» culpando al clima.

Carlos Manuel Portela, un profesor de ingeniería eléctrica de la Universidad de Río de Janeiro, dijo al periódico Folha de Sao Paulo que la explicación de la tormenta dada por el gobierno no era muy probable.

«Con la crisis económica global, el consumo está estable y no me parece que las variaciones climáticas hayan podido causar interferencia en este punto», afirmó.

Las dudas sobre la causa de este apagón dejaron a Lula y a su gobierno a la defensiva, mientras que intentan mostrarle al mundo que Brasil está en condiciones ideales para ser la sede del Mundial del fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos en siete años.

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