Cambio climático. El presidente Obama desembarca en Asia

EEUU y China quieren acuerdo, pero aún persisten diferencias

Al frente de los dos mayores emisores mundiales de gases de efecto invernadero, los presidente estadounidense, Barack Obama, y chino, Hu Jintao, llegan a Singapur bajo presión para dar un impulso decisivo a la Conferencia de Copenhague, que se celebrará del 7 al 18 de diciembre en la capital danesa.

China quiere un compromiso «justo y razonable» en las negociaciones internacionales sobre cambio climático, pero espera que los países ricos asuman mayores responsabilidades, indicó ayer jueves su ministro de Relaciones Exteriores, Yang Jiechi.

«China está dispuesta a hacer esfuerzos positivos con todas las partes y a contribuir a la promoción de un resultado justo y razonable de la Conferencia de Copenhague», dijo Yang en una reunión del Foro de Cooperación Económica de Asia­Pacífico (APEC), previa a la cumbre de líderes de sábado y domingo.

Pero si bien China quiere un compromiso, también dejó en claro que se deben respetar los acuerdos previos de la ONU, que exigen a las naciones desarrolladas un mayor recorte en la emisión de gases de efecto invernadero.

«La cooperación internacional debe tener lugar de acuerdo, al principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas», aseguró.

China argumenta que los países ricos cargan con una responsabilidad histórica por el cambio climático y que el mundo en desarrollo no puede ser culpado por el calentamiento global.

La posición china choca con la de Estados Unidos, que exige un esfuerzo compartido para llegar a un acuerdo en Copenhague.

«No podemos dejar que la búsqueda de la perfección obstaculice el camino del progreso», había dicho la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, tras reunirse ayer jueves con sus homólogos de la APEC.

«Si hacemos el máximo esfuerzo y unimos el equilibrio correcto de pragmastismo y principios, creo que podemos garantizar un resultado fuerte en Copenhague», dijo Clinton, agregando que había tenido «fructíferas discusiones» con sus homólogos de las 21 economías del Foro.

La Conferencia de Copenhague tiene como objetivo declarado lograr un acuerdo global de reducción de los gases de efecto invernadero para aplicar a partir de 2012, fecha en la que expirará el Protocolo de Kyoto.

Sin embargo, la última ronda de la negociación dejó el viernes pasado en Barcelona (España) numerosas incógnitas sobre el futuro acuerdo internacional, que podrían necesitar un año para resolverse.

Ayer, en vísperas de la cumbre de la APEC, el Fondo Mundial para la naturaleza (WWF) dio a conocer un estudio según el cual ciudades costeras de Asia como Dhaka, Manila y Yakarta son vulnerables a desastres naturales aún más brutales que los que sufren actualmente si no se toman medidas para frenar el calentamiento planetario. Según un ránking de «vulnerabilidad» de WWF que va de uno a diez, la capital de Bangladesh, Dhaka, es la peor situada, al obtener nueve puntos, seguida de cerca por Manila y Yakarta con ocho puntos.

 

LA «OBAMANIA» HACE FUROR EN CHINA

El presidente estadounidense Barack Obama comprobará, a su paso por Shanghai y Pekín, que ,pese a que la «Obamanía» se terminó en Estados Unidos, su popularidad sigue intacta en China, sobre todo entre los jóvenes, que ven en él un símbolo del sueño norteamericano. En las últimas semanas, antes de la primera visita del presidente estadounidense ­del 15 al 18 de noviembre­, han tenido gran éxito las camisetas «Obamao»: Obama vestido como Mao Tsetung durante la Revolución Cultural, con traje y gorra verde oliva. «La mayoría de chinos aprecia a Obama. Lo encuentran simpático, divertido y por ser el primer presidente negro», explica a la AFP el inventor de la camiseta, Liu Mingjie, de 39 años, propietario de una pequeña tienda en el barrio turístico de Houhai en Pekín.

 

DIVERGENCIAS POR OKINAWA

Contaminación, ruido, accidentes, violaciones: los habitantes de la isla de Okinawa, que alberga la principal base norteamericana en Japón, están hartos de los soldados estadounidenses y piden al gobierno japonés que haga salir a los «boys», que soportan desde hace 60 años.

Más de 20.000 habitante de Okinawa (sur) manifestaron el domingo, adelantándose a la visita del presidente estadounidense, Barack Obama, que debe llegar a Tokio hoy viernes.

«¿Por qué Okinawa?», se indigna Hiroshi Ashitomi, organizador de un campamento de protesta en la bahía de Henoki, en el noreste de la isla, donde podría construirse una nueva base.

Japón y Estados Unidos firmaron en 2006 un acuerdo de re­despliegue de la presencia estadounidense, que prevé el traslado de la base aérea de Futenma, situada actualmente en una zona urbana de la isla, a la bahía de Henoki.

«Que cierren primero la base antes de hablar del lugar donde reconstruirla», lanza Ashitomi, ex concejal de la ciudad.

Como él, numerosos habitantes de Okinawa tienen la impresión de que su isla ha pagado con creces la factura de las tumultuosas relaciones entre Japón y Estados Unidos.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje