De la Rúa no designó a "Chacho" Alvarez como jefe de gabinete

Cavallo es ministro en delicada situación política

Por Isidoro Gilbert – Corresponsal en Argentina

 

El presidente se negó a designar a Carlos Chacho Alvarez como jefe de gabinete, en abierta señal de desconfianza con el líder del Frepaso que, paradójicamente, ha sido quien más hizo para que Cavallo fuera ministro, convencido que el padre de la convertibilidad podrá sacar al país de su recesión que dura casi tres años.

De la Rúa prefirió mantener por ahora a Crhystian Colombo en la jefatura de gabinete, cargo que en algún momento se especuló que sería para Cavallo cuando aún ocupaba la cartera de Economía Ricardo López Murphy cuyo severo plan de ajuste, resistido por las masas y por los partidos políticos, lo obligó a dimitir cuando cumplió poco más de dos semanas en su cargo.

Con todo, el presidente analiza si acepta designar en lugar de Colombo, al jefe de la bancada de legisladores de la Alianza, Darío Alessandro, un político en alza y de la máxima confianza de Alvarez.

El gabinete fue completado con la designación del radical Ramón Mestre, un político muy rígido, como ministro del Interior. Cavallo colocó a dos de sus hombres en cargos claves: a Carlos Bastos, un privatista de la energía en tiempos de Carlos Menem, cuando el padre de la convertibilidad estaba en alza y a Armando Cao Figueroa, ministro de Trabajo del menemismo con vice jefe de gabinete.

Nuevo titular de Educación es el radical Andrés Delich, proveniente de las filas universitarias y vinculado al hijo del presidente, Antonio, un influyente de trastienda, principal obstáculo para darle mayor espacio al Frepaso. Nicolás Gallo, un viejo amigo de De la Rúa, será el secretario general de la presidencia y falta designar el cargo que tenía el frentismo en el ministerio de Desarrollo y Acción Social. Continúa como canciller, Adalberto Rodríguez Giavarini, Jorge De la Rúa como titular de Justicia y Patricia Bullrich al frente de Trabajo.

 

Hoy hay paro duro Cavallo llegó al su viejo cargo prometiendo sacar al país del estancamiento, pero su paso por el menemismo, para amplios sectores populares, no es una buena noticia, aunque el ha dicho que es hoy un heterodoxo, un práctico no atado al liberalismo a ultranza de López Murphy. El plan de ajuste ha sido derogado de hecho (nunca tuvo las firmas correspondientes para darle validez al decreto de necesidad y urgencia que le dio efímera vida), pero no por ello las organizaciones sindicales más afectadas, docentes y estatales, han bajado la guardia.

Ayer en Plaza de Mayo, pese a la lluvia, miles de trabajadores se congregaron en repudio a Cavallo y allí el camionero Hugo Moyano convocó a cumplir a fondo el paro nacional que el sector que él encabeza y la Central de Trabajadores Argentinos, han llamado para hoy.

«Como en el amor, vale todo», dijo Moyano en clara señal de respaldo a cortes de rutas y vías férreas para impedir que hoy haya transporte y garantizar así el éxito de la protesta. Ayer la iniciaron con éxito los maestros de todo el país que desconfían del nuevo ministro y numerosas facultades siguen ocupadas.

 

Ultima oportunidad Cavallo dijo que necesita tres mil millones de dólares para que no se desmadre el presupuesto, pero no anticipó de dónde logrará los fondos. Prometió que no afectará salarios ni las economías provinciales y sobre todo se esmeró por garantizar la persistencia de la convertibilidad, para frenar rumores sobre que su objetivo es ir a un régimen de flotación a corto plazo.

Reiteró que necesita de facultades especiales que el justicialismo ya dijo que no se las dará y ese sector tiene mayoría en la Cámara alta. Pero tampoco le pondrán obstáculos si explica y negocia ley por ley. Nadie, ni siquiera la Alianza piensa darle poderes especiales al hombre que divide tanto a los argentinos.

Para De la Rúa la situación no es sencilla. Debe reconsiderar como mejorar sus relaciones con Raúl Alfonsín que ayer regresó de los EEUU, y con quien se entrevistará hoy, y con Alvarez, muy aliado ahora al titular del radicalismo. Los dos se encontraron en la víspera y quieren más presencia de los partidos de la Alianza en el gobierno.

Sin esa participación, no le será fácil al presidente, y por extensión a Cavallo, lograr apoyo parlamentario. Dentro del Frepaso, la cohesión sólo se mantendría con una firme presencia partidaria en el gabinete. La indicación de Chacho es que los que ocupan cargos inferiores, se mantengan allí. Pero, ¿por cuánto tiempo? Alessandro dijo no obstante que la Alianza seguirá aunque sea solamente en el Parlamento y que en momentos tan críticos como el actual, con una desocupación y deuda externa fenomenal, no es de extrañar que se recurra a dirigentes que han sido adversarios políticos. Pero dentro del Frepaso esta concepción, que es la de Chacho, es debatida.

Un fracaso de Cavallo colocaría al gobierno en una situación institucional delicada, sostienen los analistas. Veremos.

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