La asesina de Internet

Bir Naballah, ANSA

 

«No me arrepiento, serví a la causa de mi pueblo» dijo la palestina Amneh Mona Jawad, que sedujo a través de Internet y llevó a la muerte a un israelí, al presentarse en público por primera vez.

La joven, de 24 años, miró hoy con sonrisa desafiante a los fotógrafos israelíes.

La muchacha sedujo por Internet, en Ramallá (Cisjordania), al israelí de 16 años Ofir Nahum, asesinado luego con una ráfaga de arma automática y sepultado en esa misma ciudad.

Mona –una graduada en Ciencias Sociales de la Universidad de Bir Zeit y fotógrafa– está acusada por el tribunal de Jerusalén de haber provocado su muerte.

La acusación, publicada hoy, contiene algunas revelaciones.

Pero los familiares de la mujer explicaron que la acusación se basa en informaciones distorsionadas y anticiparon a ANSA su línea de defensa.

Según la acusación, Amneh estaba entre la multitud que el 12 de octubre asistió al linchamiento en Ramallá de dos soldados israelíes.

Ella fue quien propuso el secuestro de un joven israelí a dos dirigentes locales de al-Fatah, Hassan al-Kadi y Abdel Fattah al-Dola.

Fue incluso ella, según la acusación, quien tuvo que vencer su sorpresa inicial e iniciar la operación. En los primeros días de enero, se encontró tres veces con el joven de Jerusalén, Meir Karni, a quien conoció vía Internet.

Ella se presentó como una judía emigrada de Marruecos pero entre los dos no hubo ninguna corriente de simpatía y la relación se interrumpió.

Entretanto, Amneh había conocido por Internet también a Ofir Nahum, de 16 años, de Ashgelon, al sur de Tel Aviv.

La noche antes de su fatal encuentro del 17 de enero en Jerusalén ella lo llamó por teléfono a su casa, según la acusación, y le prometió que harían el amor.

El fue puntual, ella tardó; lo hizo subir a un taxi y luego pasaron al Ford de al-Kadi.

Cuando el joven comprendió que estaba en una trampa se reveló y fue golpeado.

Tarek Jawad Mona anticipó a ANSA que su hermana se proclamará inocente de la muerte de Ofir.

Su objetivo, según Tarek, era sólo conducirlo a Ramallá y obligar a la madre de Ofir a pedir públicamente la clemencia de los palestinos para su hijo.

El «evento» –sostiene– fue construido a medida por los medios de comunicación para poner en evidencia los sufrimientos de los palestinos.

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