Chirac lanza su libro de memorias
Jacques Chirac tendrá una semana agitada por la salida a la venta el jueves de sus Memorias, en las que ajusta cuentas con sus rivales de derecha y que podrían agotarse en pocas horas, tras convertirse en el primer ex presidente de Francia que tendrá que comparecer ante la Justicia. «Chaque pas doit être un but» (Cada paso debe ser un objetivo) es el primer tomo de las Memorias de Chirac, de 76 años, en las que recorre desde su infancia en Correze, en la Francia profunda, hasta su llegada en 1995 al Elíseo, sede de la presidencia francesa, donde permanecería hasta 2007.
A lo largo de 500 páginas, intercaladas con fotografías, muchas de ellas en blanco y negro, Chirac contará que el viaje que «más lo marcó» fue el que hizo a Estados Unidos en 1953, dos años después de empezar sus estudios de Ciencias Políticas en París, según un ejemplar del libro al que tuvo acceso la AFP.
Años después, ya en el gobierno de George Pompidou, su padre político, a quien rinde homenaje, habla de las «sorpresivas turbulencias» de mayo del 68. Dos opiniones radicales deja Chirac en este libro sobre dos fuertes personalidades de la política francesa: su rival de derecha Valery Giscard D’Estaing, que en 1981 lo culpó de su derrota frente a François Mitterrand, y el difunto presidente socialista que fue su predecesor. Tras recordar que fue primer ministro en la Francia que enfrentó el shock petrolero del 74, recuerda que Giscard d’Estaing siempre le tuvo «un rencor tenaz e inagotable».
En cambio, a Mitterrand lo describe como un nombre «de fino juicio e inteligencia táctica que pocas veces he encontrado en el mundo de la política».
«Nuestros valores comunes son los de dos provincianos apegados a las tradiciones de la tierra y a los ideales de la República», afirma, antes de recordar que, tras asistir a discursos de Mitterrand llegó a referirse a él, en su mente, con un elogioso: «¡Qué maestro!».
Al actual presidente francés, Nicolas Sarkozy, que dio sus primeros pasos en política bajo el ala de Chirac, lo califica de «nervioso, apurado, ávido por actuar» y lo recuerda como «mucho más que un simple colaborador».
En «Chaque pas doit être un but» (Editorial Nil), Chirac no menciona los casos judiciales que salpicaron sus 18 años al frente de la alcaldía de París (1977-95), entre éstos el de empleos ficticios, por los cuales la semana pasada una jueza de instrucción decidió someterlo al Tribunal Correccional de París por «malversación de fondos» y «abuso de confianza», una primicia para un presidente francés.
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