Un paso para restituir a Zelaya
Zelaya declaró al momento de suscribirse el acuerdo: «El solo hecho de que se esté reconociendo (en el documento firmado) la necesidad de retrotraer los poderes del Estado al 28 de junio de 2009, significa un triunfo para la democracia hondureña y el retorno de la paz para el país. Es un primer paso para concretar mi restitución, y tendrá que pasar por varios momentos».
Esto se refiere al hecho de que la resolución aprobada deberá ser sometida al voto del Congreso Nacional, previa opinión de la Suprema Corte de Justicia. El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, señaló que los países de la región y la comunidad internacional desempeñaron «un papel clave y casi inédito en la historia, al mantener en todo momento una postura común y sin divisiones que fue vital para ayudar a caminar al diálogo», debiendo continuar en ese papel para designar la comisión de verificación de los acuerdos y la misión de observadores a los comicios del 29 de noviembre. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, expresó su beneplácito por la resolución y recordó que la Asamblea General del organismo, el 1º de julio, condenó por unanimidad el golpe, reclamó la restitución de Zelaya a su cargo y llamó a todos los estados a no reconocer otro régimen que el del presidente constitucional. La secretaria de Estado Hillary Clinton declaró desde Islamabad que se sentía «sumamente complacida» por el resultado de las negociaciones en Honduras y destacó el papel desempeñado en el mismo por los enviados de Estados Unidos, el subsecretario Thomas Shannon, su adjunto Craig Kelly, el representante del CNS para el hemisferio Occidental Dan Restrepo y el embajador en Tegucigalpa Hugo Llorens, que urgieron «tanto al presidente Zelaya como al Sr. Micheletti» a buscar un acuerdo, lo que significa «un gran paso para el sistema interamericano y su compromiso con la democracia». «Estoy muy orgullosa de que Estados Unidos haya sido parte instrumental de este proceso», agregó.
Este último aspecto ha sido destacado por todos los comentaristas. Página/12 establece al respecto la siguiente precisión, compartible por cierto: «Tom Shannon dio el último toque de horno a una restitución que no estaría a punto de ocurrir sin la presión inédita que ejerció un Brasil decididísimo. Una clave de lectura indica que Brasil logró el cometido de empujar a los Estados Unidos a jugarse la cara en la resolución de la crisis…». Dice luego que «sería miope no reconocer que la movilización del pueblo hondureño hizo imposible que se le diera la espalda a la atrocidad que Roberto Micheletti y los suyos habían cometido».
Ese es el otro punto en que todos los analistas de buena fe coinciden: el papel decisivo del movimiento popular de resistencia al golpe, que no cesó sus movilizaciones ni un solo día, que aguantó la represión brutal (la cual no amainó siquiera en las últimas jornadas, mientras se estaba negociando, al contrario) y que está en tren de seguir creciendo con la perspectiva de convertirse en factor decisivo en las próximas instancias. «El Frente de Resistencia es para siempre», decía una participante en las manifestaciones.
Precisamente, dicho Frente salió a la palestra apenas suscrito el acuerdo, destacando que implicaba «una victoria popular sobre los intereses de la oligarquía golpista» como fruto de cuatro meses de lucha y sacrifico, enfrentando la brutal represión, y que ha sabido «crecer en conciencia y organización hasta convertirse en una fuerza social incontenible». Dice también que la firma del documento por parte de la dictadura reconoce que hubo un golpe de Estado, el cual «debe ser desmontado para volver al orden institucional» y que «la Asamblea Nacional Constituyente es una aspiración irrenunciable del pueblo hondureño». Exige por último que a los acuerdos firmados «se les de trámite expedito en el Congreso Nacional» y llama a redoblar la presión en ese sentido. Este Frente engloba a sindicalistas, maestros, feministas, médicos, indígenas y población negra, jóvenes y estudiantes, un sector de pequeñas y medianas empresas, artistas, abogados, una parte de las iglesias católica y evangélica, y los acompañan Liberales en Resistencia, el partido Unificación Democrática, la candidatura independiente de Carlos H. Reyes e integrantes del PINU, entre otros.
La dificultad en la próxima etapa parece estar, más que en el Congreso, en la Corte Suprema de Justicia, que tuvo un papel de primer plano en el golpe. En el Congreso, el Partido Nacional, cuyo candidato Pepe Lobo va primero en las encuestas, tiene 55 de los 128 escaños, y anhela que las elecciones sean reconocidas internacionalmente. Hay 22 miembros del Partido Liberal que quieren a Zelaya de vuelta como presidente, a los que se sumarían 11 legisladores de partidos minoritarios. Por aquí las cosas podrían resolverse. El escollo mayor sería la Corte, que debe emitir una opinión previa, aunque no es vinculante. Pero puede ser utilizada para nuevas maniobras dilatorias.
REVERTIR EL GOLPE
El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, autor de la propuesta mediadora que sirvió de base a la resolución adoptada, declaró el viernes desde Panamá que se sentía feliz por los acuerdos alcanzados y que el espíritu de su propuesta era demostrarle a todo el mundo que «los golpes militares pueden ser revertidos».
Compartí tu opinión con toda la comunidad