País Vasco. Arnaldo Otegi y cuatro responsables fueron encarcelados por el juez Baltasar Garzón

Independentistas: ante el dilema de romper con ETA o desaparecer

El dirigente independentista Arnaldo Otegi y cuatro responsables de ese movimiento fueron encarcelados hace 10 días por el juez Baltasar Garzón, quien cree que buscaban reconstruir la dirección de Batasuna ­brazo político de ETA ilegalizado en 2003­ bajo las instrucciones de la organización independentista armada vasca.

A ello se añade la detención la semana pasada del jefe del aparato político de ETA, quien presuntamente se encargaba de transmitir instrucciones de ETA ­responsable de 828 muertes en 41 años de atentados para conseguir la independencia del País Vasco­ a los independentistas radicales.

El ministro español de Interior les advirtió que «en España nadie va a hacer política y violencia al mismo tiempo» y que «la izquierda abertzale radical tiene que decidir».

«Círculos cercanos al mundo radical vasco nos dicen que efectivamente hay un debate muy serio y que se iría ya constatando que la violencia no sirve para nada y que habría que tomar otras vías políticas para poder defender la independencia», señala Gorka Landaburu, director de la revista Cambio 16.

Desde comienzos de esta década, la Justicia española ha ido ilegalizando a los partidos que se creaban para sustituir a Batasuna, cuyo portavoz era Otegi, y tras las elecciones regionales de marzo, por primera vez los radicales no tienen representantes en el parlamento vasco.

En cambio, un partido independentista de izquierda pero claramente contrario a la violencia, Aralar, multiplicó sus votos y pasó de tener uno a cuatro parlamentarios.

Según la justicia, Aralar es uno de los partidos con que Otegi quería contactar, además de otros nacionalistas, para formar una coalición con vistas a 2011.

La vuelta a las instituciones se explica porque no estar en ellas por falta de apoyo social «significaría el final de ETA», considerada organización terrorista por parte de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, según el profesor José Luis Orella.

Además les proporcionaría financiación, pero con ella se pretende también «evitar el desmembramiento hacia otras formaciones» nacionalistas que quieren hacerse con el voto radical, estima.

Se trata de unos 100.000 votos, según los radicales, como las papeletas nulas contadas en las elecciones de marzo tras la consigna dada por el movimiento.

¿Por qué una coalición o «polo» nacionalista? Para unirse a «grupos que les puedan dar una mejor imagen», puesto que condenan la violencia, y para que el movimiento independentista tenga más peso, según Orella, de la Universidad CEU-San Pablo de Madrid.

Este proyecto es improbable porque «están pillados» por un gobierno español que quiere «desvertebrar» el independentismo condescendiente con ETA.

La política de Madrid «puede acentuar los conflictos de intereses entre Batasuna y ETA», apunta Florencio Domínguez, director de la agencia Vasco Press.

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