El diálogo se endurece y traba la discusión de la Ley Indígena

Marcos acusa a senador

Marcos, líder de Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), parece decidido a jugar al todo o nada en su demanda de que los 25 jefes de los rebeldes hablen ante el pleno de las cámaras de diputados y senadores, cuestión reservada únicamente al presidente cuando asume el poder y presenta su informe a la nación.

El viernes, ante unos 4.000 estudiantes, el jefe del EZLN dijo que «nuestro movimiento, nuestra lucha, está demandando el fin del racismo como cultura nacional y como política de Estado. Y entonces, a nuestra demanda se nos responde con la oferta de recibirnos en la cocina, en el cuarto de servicio, en el lavadero, en el traspatio, en la acera», en referencia a que el Poder Legislativo propuso una reunión de los zapatistas con una comisión de 20 diputados y senadores.

«El Congreso debe aceptar que no puede negarle al movimiento indígena el diálogo ni negarse a recibirlo en el pleno», afirmó Marcos.

Sobre Fernández, senador líder de la fracción del Partido Acción Nacional (PAN, conservador), el líder rebelde apuntó: «Dice que pobre de México si le hace caso a los indígenas y sus demandas. Queremos informarle que México ya es pobre, y es porque le hace caso a individuos como Fernández».

El legislador reaccionó para señalar que los rebeldes tienen todo el derecho a lanzar sus dardos, pero «esta gente se tapa la cara porque tiene las manos llenas de sangre».

Reiteró su oposición a que los zapatistas tomen la tribuna para hablar ante el pleno del Congreso, formado por 500 diputados y 128 senadores, además de que consideró que «es difícil armar un diálogo, sincero y pacífico con alguien que todos los días tiene que ofender y agredir a los que no pensamos igual».

Según una encuesta realizada por Milenio Diario, 73% de los diputados no desea que los zapatistas tomen la tribuna, en tanto que 75% de los senadores se oponen a que Marcos y sus huestes lleguen al pleno.

Marcos se lanzó desde la selva y montañas de Chiapas (sur) a Ciudad de México, a la que llegó el pasado domingo, con el fin de exigir la aprobación de la ley indígena.

Organizaciones sociales y políticas de izquieda, entre ellas los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y del Trabajo, lo mismo que intelectuales mexicanos y extranjeros, demandan que se abra el Congreso a los zapatistas.

En ese complejo escenario, el líder moral del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, llamó que «a no perderse en las formas (…) Hay que ir al fondo de las cosas, lo importante es que dialoguen, que puedan conocerse las opiniones de unos y otros, pues es lo que el país está esperando».

Aclaró que «con consideración a los procedimientos legislativos y poniendo por delante los altos intereses de la nación, contribuyamos a que se reanuden los diálogos y se aleje para siempre el peligro de que hermanos derramen sangre de hermanos».

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