Todos los números del plan de ajuste para la Argentina

El ajuste económico anunciado la pasada noche del viernes en Argentina busca asegurar la continuidad del megapréstamo por casi 40.000 millones de dólares (blindaje financiero) que el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismos internacionales y gobiernos extranjeros concedieron para evitar la cesación de pagos.

Antes de la Navidad pasada y con un riesgo país de 900 puntos básicos (como volvió a suceder en la semana que concluye), el gobierno del presidente Fernando de la Rúa recibió un auxilio externo extraordinario por 39.700 millones de dólares.

De ese total, 13.700 millones fueron comprometidos por el Fondo Monetario Internacional (FMI); 2.500 millones por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otro tanto por el Banco Mundial; 1.000 millones por el gobierno de España.

Además, 10.000 millones por bancos locales líderes; 3.000 millones por inversores institucionales y 7.000 millones por canjes de la deuda.

De tales montos, el Tesoro argentino recibió desde entonces unos 6.000 millones de dólares, según admitió días pasados el entonces secretario de Hacienda, Mario Vicens.

Antes de renunciar la semana pasada acompañando al equipo del saliente ministro de Economía, José Luis Machinea, el ahora ex funcionario confirmó el ingreso de 2.900 millones de dólares, correspondientes al segundo desembolso del blindaje financiero.

La primera entrega había sido el 18 de enero por 3.000 millones de dólares.

Ese mismo día, el gobierno argentino colocó en el mercado local un Bono Global por 500 millones de dólares, a 30 años de plazo.

Además, una misión del FMI estudia actualmente si las ingobernables cuentas fiscales están en línea con lo acordado, para decidir habilitar el desembolso de los tres siguientes tramos de 1.261 millones de dólares cada uno.

Por otro lado, las autoridades económicas habían adelantado que en los próximos días el gobierno español entregaría los primeros 500 millones de dólares de su comprometido apoyo y el BID también otros 200 millones.

El severo plan global anunciado el viernes por el ministro Ricardo López Murphy (liberal ortodoxo) apunta a un recorte de gastos de casi 2.000 millones de dólares este año, de 2.485 millones de dólares en 2002 y otro volumen de ahorros que alcanzará a los 3.500 millones de dólares anuales a partir de 2003. Su objetivo es una profunda reforma del Estado y mantener firme el régimen de convertibilidad (un peso igual a un dólar por ley desde 1991).

El sábado el país estaba al borde de un precipicio porque no se han cumplido las metas de ceñir el déficit público (tiene un desfasaje de casi 800 millones) a 6.500 millones de dólares en 2001 (2,4% del PIB), lo que hace peligrar la continuación del desembolso de las cuotas del supercrédito.

La desocupación, según el último índice oficial de octubre, es de 14,7% frente a 15,4% de mayo anterior y afecta casi al 30% de la población económicamente activa, ya que otro 15% está subocupado.

Asimismo, Argentina –que el año pasado tuvo crecimiento cero y sufre una recesión de 35 meses– debe pagar este año unos 11.500 millones de dólares en servicios de la deuda, sobre un programa total de necesidades de financiamiento estatal por unos 21.000 millones. En la mañana del sábado el ministro López Murphy, ante banqueros y empresarios reunidos en la Bolsa de Comercio, reclamó el apoyo de éstos y de la clase política para dar señales claras a los mercados de que su plan es aplicable.

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