Aumentan los ataques de los guerrilleros albaneses

Crecen los enfrentamientos étnicos en Macedonia

Belgrado, ANSA

 

Al mismo tiempo las autoridades macedonias tratan de reprimir con fuerza los eventuales contagios extremistas.

Ayer en la capital macedonia se discute la posibilidad de declarar el estado de emergencia, por ahora rechazado como «prematuro» por el premier Ljupco Georgijevski, defensor de la línea cauta.

La instancia es, en este momento, el eje de discusión de una reunión del consejo nacional de seguridad en el que participan el presidente Boris Trajkovski (considerado en cambio un «halcón»), el propio Georgijevski, los ministros de Defensa Luben Paunovski; del Exterior, Srdjan Kerim; del Interior Dosta Dimovska y los jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.

Para el viernes está programada una reunión del Parlamento que podría, a su vez, pronunciarse sobre el estado de emergencia, aunque el premier dijo que no quería plantear la cuestión entre los diputados para evitar una neta división entre representantes macedonios y albaneses.

Estos son los pasos previos, porque la decisión última corresponde al presidente.

El estado de emergencia sería una movida más política que práctica, con pocas recaídas en la cuestión militar y, según algunos analistas, podría revelarse como un arma de doble filo en relación con los albaneses moderados.

En la confusión que reina en este momento en los sectores dirigentes, Skopje está unida sólo para acusar a la comunidad internacional por la política en Kosovo, y en presionar a la KFOR y la OTAN para que actúan contra los extremistas albaneses en la provincia que los macedonios consideran el foco de la violencia y un posible factor de nuevas desestabilizaciones en los Balcanes.

Por otra parte, las declaraciones de los líderes son contradictorias: Trajkovski sostiene que «la solución de la crisis debe ser buscada a través de medios políticos», pero al mismo tiempo excluye «cualquier intento con los terroristas albaneses» y subraya que «la policía y el ejército macedonios seguirán respondiendo a los ataques».

Entretanto se reforzó la presencia militar en la frontera y se amplió la serie de intervenciones de las fuerzas macedonias, que comenzaron a hacer también uso de la artillería pesada y de los tanques.

El presidente debería dirigir en las próximas horas, quizás después de que finalice la reunión del Consejo de Seguridad, un llamado a la nación.

Ya dijo, en una declaración a la prensa, que los ciudadanos «eviten radicalizar la situación favoreciendo la difusión de la violencia».

La invitación es clara a la población albanesa de Macedonia que representa alrededor del 30 por ciento del total.

En estas horas está saliendo a la luz en las regiones de mayoría albanesa un creciente apoyo a las conductas de los extremistas.

«Atención –advirtió Georgjievski criticando el silencio de los intelectuales y de los partidos moderados de aquella etnia– porque si se llega a una guerra civil, ésta se producirá justamente en las regiones donde los albaneses son mayoría y serán la mayoría de las víctimas».

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