El líder zapatista exige hablar en el Congreso mexicano

Marcos rechaza reunión con comisión para la paz

México, AFP

 

«Es un desafío para llevar al gobierno a un límite, un juego peligroso donde lo que más importa es el espectáculo», dijo a la AFP el miércoles el antropólogo social Roger Bartra, doctorado por la Universidad de París, al comentar el fracaso de la primera reunión entre guerrilla y parlamentarios en varios años.

El autor de «Las redes imaginarias del poder» advirtió que el proceso está sumergido en «un va y viene que puede durar muchas semanas. Veo un exceso de dureza de Marcos», lamentó.

En la cúspide de su popularidad tras su entrada triunfal el domingo –junto al alto mando de los zapatistas– al corazón de la capital, el rebelde de la pipa y el pasamontañas se proyectó a sí mismo como una especie de redentor de los 10 millones de indios.

Marcos desechó por «ridícula», «indigna» y «humillante» la oferta de la Comisión de Concordia y Pacificación del Congreso (Cocopa, plural) de reunirse con un grupo reducido de legisladores para abogar por una ley que reconocería la autonomía de las 56 etnias de unos 10 millones de indígenas. El enmascarado «hace una mala lectura de su marcha y pueden entrar a un proceso de ceguera por no saber administrar lo ganado», advirtió el experto.

El conflicto de Chiapas, olvidado por el gobierno anterior, resurgió cuando el presidente Vicente Fox envió el proyecto de ley indígena al Congreso, al asumir el gobierno en diciembre, y decretó medidas de distensión militar en la zona de conflicto, que Marcos aún no reconoce como gestos de paz.

Marcos afirmó anoche que Fox «continuará, o no, la guerra en contra nuestro dependiendo del resultado» del trámite legislativo.

Sobre esa declaración, Bartra señaló que «temo que se llegue al punto en el que a nadie interese la ley indígena y se transforme en un juego de fuerza estéril».

De buen humor, Fox volvió a insistir en reunirse «cara a cara» con Marcos, y en entrevista con la cadena MVS TV la noche del martes, minutos después del rotundo rechazo de Marcos a la oferta legislativa, el presidente bromeó sobre las crípticas letanías del insurgente.

¿Qué es lo primero que le diría a Marcos?, preguntaron los periodistas: «Hola, ¿de cuál fumas?», respondió Fox, sugiriendo algo diferente al tabaco. Y ante las carcajadas, el presidente precisó «¿qué marca de tabaco fumas?».

El Consejero de Seguridad Nacional, Adolfo Aguilar Zinser, un intelectual formado en la izquierda, dijo optimista que el enmascarado está en la capital «no para hacer un llamado a un levantamiento armado ni a la agitación sino para entenderse con el Congreso y después con el Ejecutivo».

«Hay opiniones muy divididas en el Congreso», reconoció Aguilar Zinser a la cadena Televisa sobre la solicitud de Marcos de subir a la tribuna, enmascarado y desarmado.

El funcionario advirtió que el zapatismo «ya no es una amenaza militar», pronosticó que se convertirá en una fuerza política y dijo que la máscara «es una moda del estilo de Marcos, hay que aceptarlo, es una indumentaria».

En una ofensiva para demoler el escepticismo de Marcos, el ministro de Gobernación (Interior), Santiago Creel, criticó a legisladores que se oponen al concepto de autonomía: es «una visión corta y muy conservadora» aseveró.

El número dos del gobierno prometió al Congreso argumentos sobre los polémicos conceptos de pueblo indígena, autonomía y territorio para la ley.

Marcos exige como condición para dialogar con el gobierno, que el Congreso vote la ley indígena, además de completar la liberación de zapatistas presos y repliegues militares en Chiapas.

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