Europa respira aliviada tras el triunfo del "Sí" en Irlanda
Los irlandeses aprobaron el Tratado con 67,13% de votos positivos, contra 32,87% para el «No», según los resultados finales del referéndum del viernes difundidos por la comisión electoral. En una primera consulta celebrada en junio de 2008, el 53,4% lo había rechazado, provocando una parálisis institucional en la UE.
«Hoy el pueblo irlandés habló de manera clara y rotunda. Es un gran día para Irlanda y es un gran día para Europa», se entusiasmó el primer ministro irlandés, Brian Cowen, en una declaración a la prensa incluso antes de que se conocieran los resultados definitivos.
El millonario empresario Declan Ganley, artífice del rechazo de 2008, tampoco esperó el final del recuento para conceder la derrota. «Pensamos que se trata de una victoria muy convincente del bando del ‘Sí’. Los irlandeses están aterrorizados. Es un voto basado más en el temor que en la esperanza», dijo Ganley, que perdió influencia política en los últimos meses.
Los partidarios del «Sí» basaron su campaña en los riesgos que supondría un rechazo del tratado sobre una Irlanda sumida en una severa crisis económica, cuya economía se contraerá un 8% este año y cuya tasa de desempleo ronda el 15%.
De las 43 circunscripciones, sólo dos situadas en el noroeste de la isla rechazaron el texto que sustituyó a la abortada Constitución Europea. Otras 31 pasaron del «No» en 2008 al «Sí» actual.
En los suburbios populares del suroeste de Dublín, donde el «No» recabó cerca del 65% en 2008, 59% de los votantes aprobó esta vez el texto. La capital fue donde se registró el voto más rotundo en favor del «Sí».
Este triunfo del «Sí» fue recibido con un gran alivio por los responsables europeos. «¡Gracias Irlanda!, declaró el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.
«Hoy es un buen día para Europa», afirmó con satisfacción el primer ministro sueco Fredrik Reinfeldt, cuyo país asegura la presidencia semestral de la UE.
Tres millones de irlandeses menos del 1% de los europeos tenían en sus manos la decisión sobre el futuro del tratado destinado a mejorar el funcionamiento de la UE y concederle al bloque una mayor voz en el mundo.
Dublín aceptó convocar una nueva consulta tras recibir las garantías legales necesarias sobre las cuestiones que alimentaron el «No» en 2008: la neutralidad militar, el sistema fiscal, la prohibición del aborto. Además, si dice «sí», Irlanda seguirá disponiendo de «su» comisario europeo.
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