11 años presos. Se movilizan 330 Comités de solidaridad en 109 países

Jornada por la libertad de los cinco patriotas cubanos

En los últimos días se realizaron actos y manifestaciones en países de las Américas, Europa, África, Asia y Australia por la libertad de los 5 cubanos prisioneros del imperio, al haberse cumplido el 12 de setiembre 11 años de su injusta detención en EEUU.

El juicio al que han sido sometidos René González, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González es uno de los más aberrantes de la historia. Consiste en una acumulación de arbitrariedades, de violación de todos los derechos, haciendo prevalecer las imposiciones de la mafia anticubana de Miami, donde son juzgados. El 13 de octubre tres de ellos deben ser resentenciados, y corresponde la libertad inmediata, dado que ya permanecieron más tiempo en prisión que otros condenados por espionaje real (véase mi nota de ayer, «Aniversarios luctuosos»).Ya señalamos que se da la paradoja de que son acusados de terrorismo quienes penetraron a organizaciones terroristas de Miami para informar de sus planes criminales al gobierno de Cuba. O sea, que son auténticos luchadores antiterroristas. No hablemos ya de que terroristas encanallecidos como Luis Posada Carriles se pasean a sus anchas por Miami.

El presidente de la Asamblea Nacional cubana, Ricardo Alarcón, escribió ocho notas sobre el juicio en el diario digital norteamericano CounterPunch, que constituyen un alegato demoledor sobre las irregularidades jurídicas del juicio. Una de ellas alude a las actuaciones del juez William H. Pryor, propuesto por Bush y que tuvo la oposición de 45 senadores. Es un representante de la más rancia derecha, al punto de que el senador Kerry dijo que tenía «opiniones legales extremas e incorrectas». Un periódico lo definió como un «fanático de extrema derecha que no está capacitado para juzgar» y otro señaló que «va mucho, mucho más allá incluso que muchos de los ideólogos más extremistas de su partido». Su lenguaje cae en la vulgar diatriba y las calumnias anticubanas. Esto es lo que da la tónica del juicio.

Al contrario de lo que sostenía la acusación, en este caso no estaba involucrada ninguna información secreta o militar, y la seguridad nacional de EEUU nunca estuvo afectada. «Eso fue lo que dijo el Pentágono, en un lenguaje claro y sencillo», señala Alarcón con el voluminoso expediente a la vista, y agrega: «Ese fue el testimonio, bajo juramento, del almirante retirado Eugene Carroll (transcripciones oficiales, páginas 8196-8301), del general de ejército retirado Edgard Breed Atkeson (ídem páginas 11049-11199), del general y ex comandante del Comando Sur Charles Elliot Wilhelm (ídem páginas 11491-11547) y del teniente general retirado de la Fuerza Aérea James R. Clapper (ídem páginas 13089-13235)».

Existe un vívido contraste entre las condenas a los cinco cubanos y las que recibieron varios otros enjuiciados en estos años y a los que se les comprobó actividades de espionaje que afectaban la seguridad nacional. Tales son los casos de Khaled Andel-Latif Dumeisi, agente de Saddam Hussein en medio de la guerra contra Irak; de Leandro Aragoncillo, que filtró 800 documentos clasificados de defensa nacional desde su oficina en la Casa Blanca donde trabajaba para los vicepresidentes Al Gore y Dick Cheney; de Gregg W. Bergersen, analista del Departamento de Defensa que suministró información a cambio de dinero y regalos; de Lawrence Anthony Franklin, coronel de reserva de la Fuerza Aérea, que entregó secretos militares a un gobierno extranjero. Los primeros recibieron condenas de 3, 4, 6 años y fracciones, el último de 12 años pero nunca pisó una prisión federal. La conclusión de Alarcón es la siguiente: «Los cinco nunca tuvieron ni trataron de tener acceso a información secreta alguna. Pero hicieron algo imperdonable. Lucharon contra el terrorismo anticubano y lo hicieron en Miami».

Es materialmente imposible consignar algo más que la nómina de las movilizaciones de estos días por la libertad de los Cinco. En Alemania hubo concentraciones en Berlín, cerca del arco de Brandembugo y de la embajada USA, y en Dusseldorf. En Argentina, un acto político-cultural ayer de tarde frente a la embajada USA y actividades hasta el 8 de octubre. En Australia, concentración en Perth y exhibición del film sobre el Che. En Austria, manifestación en Viena. En Bélgica, 5 artistas se encerraron en celdas simbólicas en una plaza en el centro de Bruselas frente al Palacio de Justicia, y se les unieron cinco diputados, manifestando luego hasta la embajada USA. En Canadá, manifestaciones en Toronto y Calgary. En Cuba, vigilia y acto cultural en el Monte de las Banderas, foro interactivo «Jóvenes contra el terrorismo» convocado por las organizaciones estudiantiles, Tribuna antiimperialista José Martí, concurso internacional Defendiendo la Paz en la Plaza de la Revolución. En Chile, acto en el antiguo hemiciclo de la Cámara de Diputados y manifestación a la embajada USA en Santiago con entrega de firmas. En Checoslovaquia, acto frente a la embajada USA en Praga. En España, concentración ante la embajada en Madrid, actos en la comunidad valenciana y en Málaga. En EEUU se registró una red de actividades en San Francisco, Los Ángeles, Seattle, New York, Wisconsin, Miami, Buffalo, Colorado, Chicago y Berkeley. Hubo actos en Manila (Filipinas), en Guinea-Bissau y en Guatemala. En Inglaterra, acto en la Plaza Trafalgar de Londres y concentración ante la embajada estadounidense, y acto en Manchester. En Beirut, Líbano, marcha y vigilia frente a la embajada y actividades en Luxemburgo. En México, concentración frente a la embajada USA en Paseo de la Reforma y acto en Ciudad Juárez. En Suecia, concentraciones en Estocolmo, Eskiltuna, Basel y Friburgo. En Managua hubo acto con participación de dirigentes del FSLN. En Paraguay, conferencia del embajador cubano y acto en el Panteón de los Héroes, con canción protesta. En la Dominicana, se registró un acto en Santo Domingo y en Venezuela una gran manifestación hasta la Plaza Bolívar de Caracas.

Son otras tantas expresiones de la conciencia solidaria en nuestra época.

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