MONDO CANE

Aunque los vagones del metro de Nueva York ya no ostenten sus célebres grafitis, la pintura mural con aerosoles sobrevive y se reinventa sin cesar en la ciudad donde nació. La lucha que lleva a cabo el alcalde Michael Bloomberg contra esas manifestaciones artísticas, principalmente realizadas por las noches, se endurece cada año más. En 2008, unos 30 camiones que circulaban diariamente equipados con potentes bombas que lanzan una mezcla de agua con un producto químico, borraron 8.496 grafitis, contra 5.990 en  2007. Los servicios municipales estiman que hacia fines de 2009 se habrán limpiado 8.500 pintadas. Las normas dan cada vez menos tiempo a los propietarios de viviendas para denunciar el grafiti y aclarar si quieren conservarlo o no. «Somos cada vez más combativos», detalló a la AFP un funcionario que quiso preservar el anonimato. En las décadas de 1970 y 1980, los vagones del metro de Nueva York estaban totalmente cubiertos por grafitis. Hoy ya no es el caso, pero se puede observar este tipo de pintadas por toda la ciudad, en los puentes, fachadas de edificios, cortinas metálicas de las tiendas o andenes de las estaciones de tren. Eric Felisbret, de 46 años, es un artista de larga data e historiador del fenómeno.

Japón, país sin recursos naturales pero puntero en tecnología, ambiciona construir una central solar espacial que envíe energía a la Tierra mediante rayos láser o microondas. Al término de una licitación lanzada este verano (boreal), el Estado japonés designó esta semana a las empresas y organismos que deberán desarrollar este dispositivo futurista que los poderes públicos califican de esencial. El objetivo, para 2030, es poner en órbita geoestacionaria (a 36.000 km de la Tierra) un artefacto equipado con numerosos paneles fotovoltaicos que conviertan la energía solar en electricidad, con una capacidad anual de cinco a 10 veces superior a los paneles utilizados en tierra. Esta electricidad se transformará a su vez en flujos energéticos transmitidos por haces o microondas hasta a la Tierra, donde serán captados por una antena parabólica gigante que los volverá a convertir en electricidad. «Como se trata de una forma de energía limpia e inacabable, pensamos que este sistema puede contribuir a resolver los problemas de insuficiencia energética y del calentamiento de la Tierra debido a los gases de efecto invernadero», explican los investigadores de Mitsubishi Heavy Industries (MHI), grupo diversificado especialista en técnicas aeroespaciales. «La luz del sol abunda en el espacio», recuerdan.

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