OPINION INTERNACIONAL

"GUERRAS SABATICAS"

El lunes pasado las protestas aumentaron en intensidad cuando centenares de manifestantes arrojaron piedras a la policía que vino a retirar el cadáver de un hombre asesinado en un motel en el barrio de Gueulá. La policía utilizó gas lacrimógeno para dispersar a la multitud y la noche pasada los manifestantes quemaron varios contenedores de basura en Mea Shearim».

Continúa informando «Haaretz» que en un debate en el Parlamento sobre el estallido de la violencia, el diputado religioso Moshe Gafni le reprochó al ministro de Seguridad Pública los métodos represivos de la policía y reclamó un mayor diálogo con los líderes ultraortodoxos, como si la tranquilidad pública fuera un acto de gracia concedido por los rabinos a la población en general.

Las «guerras sabáticas» en Jerusalén no son nada nuevo. Las primeras ocurrieron en junio de 1948, poco después de la creación del Estado. Pero aún antes, los líderes de uno de los grupos ultraortodoxos más radicales y ferozmente antisionista, «Neturei Karta» (o Guardianes de las Murallas) convocaron en abril a una manifestación contra la pretensión de los judíos laicos de crear un Estado, adelantándose (desde su punto de vista) de manera insolente al Mesías. A lo largo de los años, los ultraortodoxos, rigurosamente vestidos de negro, llevaron a cabo una guerra de guerrillas de baja intensidad contra la población laica, arrojando piedras contra los vehículos que se atrevían a transitar los sábados en barrios de mayoría rigurosamente observante. A menudo los sábados, después de sus rezos habituales, grupos de manifestantes salían de Mea Shearim hacia las zonas seculares y arrojaban piedras y chocaban con la policía. Pero el actual estallido viene luego de un prolongado período de calma relativa. ¿Por qué?

Isabel Kershner, la corresponsal del «New York Times» en Israel, da esta explicación (3.9.09): «Después de una tregua de 13 años en lo que los residentes de Jerusalén llaman «las guerras sabáticas», una nueva serie se inició un sábado en junio pasado, cuando la municipalidad decidió abrir una playa de estacionamiento. Gracias a una situación de seguridad relativamente calma, comenzaron a afluir turistas y visitantes de otras partes de Israel a la ciudad y surgió la necesidad de crear nuevos lugares de estacionamiento. En un comienzo se abrió un lugar bajo el edificio de la municipalidad y cuando hubo protestas se abrió una nueva playa bajo administración árabe. Pero las protestas sólo se intensificaron.»

«Yoelish Kraus, jefe de operación de la Edá Jaredit, el grupo militante que está detrás de las protestas, dijo que el mayor error del intendente fue anunciar la inauguración de la playa de estacionamiento en una conferencia de prensa.»Esto para nosotros significó la sanción pública de la violación del sábado y nos obligó a «salir a la lucha».

Los ultraortodoxos son aproximadamente un tercio de la población judía de Jerusalén y los partidarios de la Edá Jaredit son apenas una muy pequeña parte de este grupo de la población. Pero es un sector que crece muy rápido debido a sus altos índices de natalidad.

El alcalde laico de Jerusalén, Nir Barkat, ha tratado repetidamente de negociar una convivencia civilizada con los ultraortodoxos pero sin demasiado éxito. En agosto pasado, cuando visitó a un prominente rabino, su coche fue rodeado por un grupo de 30 fanáticos que lo empujaron. Con ayuda de la policía logró desembarazarse de los revoltosos y salió ileso del encuentro. Al día siguiente, el alcalde declaró: «La gran mayoría de los ultraortodoxos no tiene problemas conmigo ni yo con ellos. Sólo hay una pequeña minoría violenta.»

Esto sólo es cierto en forma parcial. Los líderes religiosos no avalan la violencia pero tampoco se apuran mucho en condenarla. Por lo demás, en lo que se refiere a la imposición de normas religiosas a una mayoría laica que no las quiere, todos los partidos religiosos están de acuerdo. Por ejemplo, cuando en junio pasado el intendente de Jerusalén informó del nuevo estacionamiento, el Partido Shas, con 11 escaños en el Parlamento de 120, se adhirió a las protestas.

Sin embargo, todo parece indicar que en esta nueva «guerra sabática» los ultraortodoxos tienen muy pocas chances de ganar. Neri Livne lo explica en «Haaretz» (17.6.09): «El líder de la Edá Jaredit antisionista, rabino Itzjak Weiss, trató a Nir Barkat de «hombre malvado». Es una maldición que pronto se convertirá en una bendición, porque no hay nada mejor que las maldiciones de los ultraortodoxos para acrecentar la popularidad de Barkat entre los laicos. Hay muchas razones para que la comunidad ultraortodoxa lamente la elección de Barkat y esperamos que pronto haya otras nuevas, tales como sus planes para desarrollar en la ciudad una vibrante actividad cultural, convertirla en un centro mundial de turismo y hacerla florecer aumentando sus espacios verdes».

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