México. El sitio era utilizado por los vendedores de droga para ocultarse de otras bandas

Ciudad Juárez: ataque a centro  de drogadictos deja 18 muertos

La noche del miércoles cuatro hombres encapuchados y armados con fusiles Ak-47, habitualmente utilizados por sicarios del crimen organizado, ingresaron al centro de rehabilitación para drogadictos Aliviane, donde mataron a 18 hombres.

A los 18 «los formaron en una pared del pasillo para dispararles en al menos 100 ocasiones (…) La balacera contra los adictos que buscaban rehabilitarse duró aproximadamente de 10 a 15 minutos», dijeron testigos a elementos de la Subprocuraduría de Justicia del estado de Chihuahua.

Los policías que salían de la escena del crimen, donde fueron encontrados más de un centenar de cartuchos percutidos, llevaban las botas manchadas de sangre, constató un periodista de la AFP.

El centro de rehabilitación donde se registró el ataque se encuentra en pleno corazón de Ciudad Juárez, a dos calles de una estación de policía y del puente internacional Santa Fe, que conduce a El Paso, Texas.

El ataque es el quinto que se produce en un año contra centros de rehabilitación para adictos a las drogas, los cuales, según versiones extraoficiales en medios policiales y periodísticos locales, son utilizados por vendedores de drogas para ocultarse de bandas rivales o, en algunos casos, evitar ser localizados por la policía.

En 2008, dos centros de Integración de Alcohólicos y Drogadictos (CIAD) fueron atacados por grupos armados: en uno mataron a ocho jóvenes y en otro a dos.

El 31 de mayo cinco hombres fueron asesinados en el centro de rehabilitación «La vida sin adicciones» y el 6 de junio fue atacado el lugar conocido como «Doceava Tradición», donde un interno resultó herido por arma de fuego y murió en un hospital cuando recibía atención médica.

En el asalto del miércoles cinco hombres más resultaron heridos de gravedad y fueron trasladados en «código rojo» al hospital, es decir con la alerta de que podrían volver a ser atacados por sus victimarios. «Sorpresivo, no se había advertido de una situación de esta naturaleza», dijo la noche del miércoles al canal televisivo Milenio, Enrique Torres, responsable local del megaoperativo nacional lanzado en 2006 para detener la violencia que genera la sanguinaria guerra entre narcotraficantes.

La violencia ligada al crimen organizado en Ciudad Juárez, donde los cárteles de las drogas se disputan el mercado local y las rutas a Estados Unidos, ha dejado 1.161 muertes violentas en los primeros siete meses del año, pese a un despliegue de 8.500 militares.

La ola de violencia en Ciudad Juárez, de 1,3 millones de habitantes, involucra particularmente a los jóvenes, ya sea como vendedores de drogas, víctimas o sicarios al servicio del narcotráfico.

El fin de semana el Ejército detuvo a cuatro hombres de menos de 30 años a los que en conjunto se responsabiliza de 211 asesinatos. Uno de ellos, de 28 años, es acusado de 93 ejecuciones, y otro, de 30 años, de 87 muertes.

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