¿UN MINISTRO DEL TERRORISMO?
El sector más duro del régimen iraní aumenta a paso firme sus presiones para aplastar a la oposición reformista. Dos altos jefes de los Guardias Revolucionarios los Pasdarán han pedido que se lleve ante los tribunales al ex presidente Mohamed Jatamí y a los candidatos opositores Mir Hosein Musaví y Mehdi Karrubí, por su responsabilidad en las protestas poselectorales.
El propio presidente reelecto iraní, Mahmoud Ahmadinejad, pidió que los líderes de la oposición sean procesados por las protestas sociales. La presión contra el movimiento reformista, que afirma que el actual presidente ganó las elecciones por fraude, sube de tono. El gobierno iraní ha enjuiciado a más de 100 personalidades y activistas de la oposición reformista y los acusa de ser parte de un complot internacional para derrocar al gobierno de la República Islámica.
Varios diputados fundamentalistas expresaron también su intención de presentar una denuncia contra Musaví por ser «el responsable de los disturbios poselectorales», según informó la prensa iraní.
Las señales de esa radicalización son claras y provocadoras, para los iraníes y para los países que cuestionan al régimen por su carrera nuclear.
Ahmad Vahidi, uno de los cinco terroristas iraníes más buscados por Interpol, acaba de ser designado por el presidente reelecto como nuevo ministro de Defensa de Irán.
El flamante ministro es sindicado como uno de los responsables intelectuales del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), perpetrado en Buenos Aires el 18 de julio de 1994, con el terrible saldo de 85 personas inocentes asesinadas y 240 heridos.
Según el Fiscal a cargo de la causa en la Justicia argentina, Alberto Nisman, Vahidi es acusado de «ser partícipe clave en la planificación y de haber tomado la decisión de llevar adelante el atentado».
El 14 de agosto de 1993, en la ciudad iraní de Mashah, se decidió el cruento atentado a la AMIA. Así figura en el expediente que investiga la Justicia argentina bajo el rótulo «Conexión internacional». De esa reunión participó un selecto grupo de funcionarios del gobierno de Teherán, entre los cuales estaba presente el entonces jefe militar de la Fuerzas Quds, el cuerpo de elite de la Guardia Revolucionaria persa: Ahmad Vahidi.
Según las investigaciones, se reveló que desde los primeros meses de 1993 agentes de los servicios de inteligencia iraníes o integrantes de las Fuerzas Quds -que estaban bajo el mando de Vahidi- realizaron unas 70 misiones de reconocimiento en Argentina.
Las Fuerzas Quds constituyen el principal aparato de apoyo a organizaciones terroristas y es responsable de llevar a cabo operaciones secretas más allá de las fronteras de Irán poniendo en funcionamiento redes y células terroristas dormidas alrededor del mundo.
Al designar a Vahidi, Irán demostró que continuará apoyando las acciones terroristas y la radicalización del régimen islamista. A Vahidi, que comandó las Fuerzas Quds, se lo responsabiliza también del atentado terrorista de 1992 que asesinó a varios líderes kurdos en Berlín. Sobre este atentado en particular, un tribunal alemán ha concluido en su sentencia que las Fuerzas Quds fueron efectivamente su brazo ejecutor.
Al menos cuatro de los ministros recientemente designados (Defensa, Inteligencia, Interior y Petróleo) tienen nexos con la poderosa y temida Guardia Revolucionaria creada por el ayatolá Jomeini.
La designación del ministro Vahidi recibió el rechazo del gobierno de Argentina. Teherán respondió y lo consideró una injerencia. Sin embargo, el gobierno iraní olvidó su injerencia al entrenar y sostener económicamente como lo ha reconocido- a las milicias chiitas de Hezbolá, en el Líbano, y a las de Hamas, en la Franja de Gaza.
En el nuevo gabinete del presidente Ahmadinejad se mezclan hombres muy cercanos a la Guardia Revolucionaria y varios rostros de la anterior administración.
Hasta ahora, Vahidi fue viceministro de Defensa para la planificación y también director de la comisión de política, defensa y seguridad. Según un informe elaborado por la Unión Europea en 2008, Vahidi es una persona vinculada a la proliferación nuclear de Irán y al desarrollo de sistemas vectores de armas nucleares. Por ese motivo, la Unión Europea recomienda a sus Estados miembros congelar fondos destinados a su ministerio e impedir la entrada de Vahidi o el tránsito por sus territorios.
En ese mismo informe de la Unión Europea se recuerda que como comandante de la Guardia Revolucionaria de Irán y de la Fuerzas Quds, Vahidi formó parte de los cuadros que organizaron junto al Hezbolá libanés el ataque contra la AMIA. «Si este hombre es confirmado como ministro del gabinete y está buscado por Interpol por su participación en un acto terrorista, sería perturbador», opinó Ian Kelly, del Departamento de Estado de Estados Unidos.
Sin embargo el presidente de la comisión de política exterior y seguridad nacional iraní, Alaeddin Boroujerdi, señaló que las acusaciones no afectarían la aprobación en el Parlamento y el voto de confianza sino, por el contrario, aumentarán los votos a su favor. La afirmación tiene lógica y coherencia. Estar acusado de un ataque terrorista no es para el régimen teocrático iraní un demérito.
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