El líder de la guerrilla indígena está en su derecho de decir groserías

Fox invitó a Marcos

México, AFP

 

En un encuentro con los corresponsales extranjeros, Fox añadió que le tienen sin cuidado las arengas agresivas o la popularidad creciente del rebelde enmascarado, ya que la preocupación del gobierno es «resolver todos los conflictos que haya en el país, sobre todo el problema de 10 millones de indígenas».

Fox recibió a corresponsales extranjeros la jornada previa a cumplir sus primeros cien días de gobierno y cuando la cúpula de la guerrilla indígena zapatista se encuentra a las puertas de Ciudad de México, luego de una larga marcha de dos semanas y 3.000 km.

En opinión del presidente, quien asumió el 1º de diciembre luego de 71 años de gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), México «tiene hoy una democracia sólida» y la misma realización de la marcha rebelde desde sus bunkers en la selva hacia la capital lo demuestra.

La caravana de los 25 jefes insurgentes, que van desarmados pero enmascarados, tiene como objetivo declarado impulsar en el Congreso la aprobación de una ley sobre derechos y cultura indígena, uno de los tres reclamos –junto con la liberación de presos y el repliegue militar en Chiapas, ambas parcialmente cumplidas– para volver a sentarse a negociar con el gobierno.

«No sólo se han recorrido en esa marcha 3.500 kilómetros. Se ha recorrido toda una historia de siete años (desde al alzamiento indígena). Nadie hubiera pensado hace cuatro meses que era posible que estuvieran los zapatistas aquí, en Ciudad de México, tan tranquilos como cualquier turista», enfatizó el jefe de Estado.

«Marcos jamás se imaginó que se iba a encontrar con tanta libertad, que podría estar diciendo groserías, atacando al presidente y nadie le diga nada. Es su derecho y lo vamos a respetar», agregó.

Pero Fox devolvió, con elegancia, los golpes a Marcos e ironizó que «no debemos tomar muy en serio lo que se dice en una arenga, en un mitin. Llegar a tener 3.000 gentes ahí enfrente ha entusiasmado mucho a Marcos», quien llega a la capital luego de más de una década refugiado en la selva.

«Lo importante es que (Marcos) cumpla su palabra, que muestre su disposición a que nos sentemos a dialogar, que esté dispuesto a un acuerdo de paz. Ese debe ser el debate, lo demás no tiene importancia», sostuvo y añadió que el insurgente «está invitado a venir a Los Pinos (residencia oficial) el día que quiera para platicar».

Interrogado Fox acerca de si su paciencia se agotaba frente a la radicalización cotidiana de los discursos de Marcos, con ataques al presidente, amenazas veladas sobre el recurso a la lucha armada, o incluso con evocaciones a la lucha de clases, respondió que un jefe de Estado «no puede medir su forma de actuar por la paciencia que tenga o deje de tener». «El proceso de alcanzar un acuerdo de paz implica no meternos al debate ideológico. (Marcos) ha venido planteando una serie de ideas que corresponden a un proyecto ideológico del siglo pasado, cosas que ya no existen en el mundo. Pero en ese debate no nos vamos a meter ahorita. Nuestro asunto es la paz», sentenció. Acerca de los sondeos según los cuales Marcos estaría ganando la batalla mediática en el conflicto de Chiapas, Fox dijo que el insurgente «se puede hacer tan popular como quiera. Lo importante es que cumpla su palabra, que muestre su disposición a que nos sentemos a dialogar, que esté dispuesto a un acuerdo de paz».

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