FATAH: ESPERANZAS E INTERROGANTES
Richard Boudreaux de «Los Angeles Times» cita a Hussam Khader, un duro crítico de la corrupción en el seno de la organización que no fue electo para el liderazgo, que sin embargo dijo sobre el Congreso : «Este representó un cambio histórico. Dejó atrás una era de fracasos para iniciar una era de esperanza». No menos entusiasta se manifestó Mouin Rabbani, un analista palestino independiente radicado en Jordania también citado por Boudreaux «Abbas obtuvo todo desde la A a la Z. Ahora puede ir a Obama y decir «Soy el líder legítimo y reconocido en la Margen Occidental, y un socio responsable con quien puede contar».
Ghassan Khatib, un ex Ministro de Planeamiento de la Autoridad Palestina y co-director de «Bitterlemons» un foro de discusión israelí-palestino en «Internet» considera que el liderazgo de Mahmud Abbas se ha afirmado claramente y que «el éxito de la conferencia al rescatar a Fatah de un posible colapso fortalecerá al sector secular de la sociedad palestina y le permitirá enfrentar tanto a Hamas como a los intentos israelíes de consolidar su ocupación en la Margen Occidental y particularmente en Jerusalén Oriental».
Por su parte, Isabel Kershner en el «New York Times» señala que 14 de los 18 delegados elegidos para el Comité Central nunca lo integraron antes. Entre ellos están no solo líderes como Marwan Bargouti, el popular líder, considerado en algún momento probable sucesor de Yassir Arafat, y desde hace algunos años confinado en una cárcel israelí con una condena simbólica de cinco condenas a cadena perpetua por el asesinato de cinco israelíes, sino también veteranos como el negociador Saeb Erekat y dos ex jefes de seguridad palestinos, Jibril Rajoub y Mohamed Dahlan, este último considerado por Hamas como enemigo jurado. Nabil Shaath, un veterano que a diferencia de Ahmed Qureia, fue electo, relativizó el «ingreso de sangre joven» al liderazgo observando que muchos de los nuevos miembros del Comité Central son cincuentones y militan desde hace mucho en el movimiento».
De alguna manera, el éxito del Congreso después de años de desencuentros internos sorprendió a muchos de los líderes y generó cierta euforia. Uno de sus intérpretes fue Ziad Abu Ein, un dirigente partidario de Bargouti quien declaró: «Fatah es el movimiento más fuerte en la sociedad palestina.
Tendrá éxito en todo, en la paz, en resistir la ocupación y en hacer frente a cualquier elección».
Es indudable que el afianzamiento del liderazgo de Fatah debe no poco al mejoramiento de la situación económica y de seguridad en la Margen Occidental, que fue posible gracias a la buena administración del Primer Ministro Salam Fayyad, un ex economista del Fondo Monetario Internacional.
Para Tomás Friedman, el periodista estrella del New York Times «Fayyad está probando la más fascinante nueva idea que haya existido nunca en materia de gobierno en el mundo árabe. Yo la llamo «Fayyadismo», una práctica política que no se basa en slogans de rechazo, en cultos a la personalidad ni en servicios de seguridad, sino en brindar una administración responsable y buenos servicios a la gente».
Más tarde describe un panorama, quizás exageradamente optimista: «Las cosas realmente están mejorando en la Margen Occidental, gracias a una combinación de Fayyadismo, mejoramiento de la seguridad palestina y al levantamiento por parte de Israel de muchos puntos de control. En el 2008, unas 1.200 nuevas compañías solicitaron licencias para funcionar. En los primeros seis meses de este año, se anotaron unas 900. Según el Fondo Monetario Internacional, la economía de la Margen Occidental crecería un 7% este año.»
Una crónica del corresponsal de «La Vanguardia» de Barcelona en la región, Henrique Cymerman, informa de un claro ejemplo de fayyadismo: «La primera ciudad palestina de la era moderna ya se está construyendo, de momento en las computadoras del despacho de arquitectos de Bashar Masri. El próximo octubre, los bulldozers empezarán a edificar la nueva ciudad, Rawabi, que significa colinas, situada a nueve kilómetros al noroeste de Ramalá. Más tarde, el periodista da detalles: «La construcción de un estado palestino no parece inminente, pero toda Cisjordania vive un boom de construcciones e infraestructuras. El gobierno de Israel pone en práctica la política de su Primer Ministro, Benjamín Netaniahu, que cree profundamente en la mejora de la situación económica para pacificar la zona.
Algunos periodistas de la izquierda israelí se hicieron eco del entusiasmo de la mayoría de los integrantes de Fatah.
Por ejemplo, Avi Issacharoff escribió en «Haaretz» que «Fatah demostró a los palestinos que la democracia es algo más que un slogan» mientras Yariv Oppenheimer el Secretario General de «Paz Ahora» tituló su artículo en «Yediot Ajaronot» «Esperanza a Belén: el Congreso de Fatah es un signo de precedentes del compromiso de los palestinos con la paz».
Otros puntos de vista son considerablemente más pesimistas y a ellos vamos a dedicar el próximo artículo.
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