LA JORNADA DEL 11 POR HONDURAS
Más de 5 mil partidarios de Zelaya marcharon desde la Universidad Pedagógica Nacional hasta las proximidades de la Casa Presidencial, para fundirse en un abrazo con unos 3 mil manifestantes que tras varias días de marcha y recogiendo adhesiones a su paso llegaban desde el departamento de Olancho, en el este, y otros 2 mil procedentes de Comayagua, en el centro. Fue la mayor manifestación por el retorno de Zelaya desde la que convergió el 5 de julio en el aeropuerto de Toncontin. La columna de Olancho estaba encabezada por el sacerdote católico Andrés Tamayo, quien declaró: «Venimos con la frente en alto con la esperanza de lograr el restablecimiento del orden institucional y el retorno al poder del presidente Zelaya» (quien ayer, dicho sea de paso, fue recibido por el presidente Lula en Brasilia). Los testimonios llegados a la Radio Globo, única en la capital con cobertura de los actos de la resistencia (que son ignorados por todos los demás medios), relata que al paso de los caminantes la población acudió solidariamente con alimentos, agua, ropa y albergue. Una actividad similar se registró en el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Bebida y similares (Stibys) donde, según su vicepresidente Porfirio Ponce, acudieron decenas de personas para contribuir voluntariamente a preparar la acogida, tanto en alimentación como en albergue. La hija del presidente, Hortensia (Pichu) dijo en el mitin conjunto que «Honduras resiste, insiste y persiste» y su esposa Xiomara declaró que «no debemos dejar que la fuerza de las armas dobleguen el corazón y la razón».
Un panorama similar se registró en San Pedro Sula, a 250 kilómetros al norte de la capital, donde arribaron columnas venidas del occidente, de la frontera con Guatemala y de la costa atlántica, que pasaron la noche en comunidades cercanas. También aquí, los dirigentes populares encargados de recepcionar la ayuda a los caminantes en el parque central de la ciudad elogiaron la generosidad de la población con ese objetivo. En este caso, la policía y el ejército montaron un dispositivo en gran escala para enfrentar la llegada de los manifestantes.
En la rueda de prensa en la capital, el dirigente obrero Israel Salinas leyó los cuatro puntos del comunicado del Frente Nacional de Resistencia, que consisten en lo siguiente: 1) aumentar y profundizar las acciones de resistencia en todo el territorio e intensificar los llamados de acciones solidarias a nivel internacional contra el régimen de facto. 2) extender las acciones pacíficas para afectar el normal desenvolvimiento de las operaciones comerciales de las empresas promotoras, financiadoras y ejecutoras del golpe político-militar contra el gobierno legítimamente constituido de Manuel Zelaya y contra todo el pueblo hondureño. 3) denunciar la ilegalidad del proceso electoral avalado por un gobierno de facto, desnaturalizado por la expulsión violenta del presidente Zelaya de su cargo y del país, cuya restitución es el único medio de validar los resultados que se obtengan, con la observación y el reconocimiento de la comunidad internacional. 4) promover en instancias nacionales e internacionales el castigo penal en contra de los responsables intelectuales, materiales y financieros de las violaciones de los derechos y libertades civiles, de seis asesinatos de participantes en la Resistencia Popular perpetrados por policías y militares y comandos paramilitares al servicio del régimen de facto.
Entre los recientes actos solidarios registramos la concentración en la Place Victor Hugo de París, el conjunto de actividades en EEUU impulsadas por el Internacional Center, fundado por esa eminente personalidad democrática que es el ex general attorney Ramsey Clark, el acto ecuménico en la Plaza Bolívar de Caracas en que hablaron representantes de diversas iglesias y la ministra para la Mujer María León, la marcha en Buenos Aires organizada por decenas de organizaciones. Y de nuestro país, no podemos dejar de consignar el acto en la explanada universitaria y la solidaridad brindada por los trabajadores de Coca Cola al sindicalista hondureño Carlos H. Pérez, del sindicato de la bebida y dirigente del Frente de Resistencia, que resultó con varias fracturas tras ser salvajemente agredido por la policía y el ejército en la represión del 30 de julio.
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