
El cártel mexicano de “La Familia Michoacana”, que el fin de semana atacó ocho puestos policiales con un saldo de cuatro muertos, incluidos tres uniformados, se considera depositario de una peculiar “justicia divina” que lleva al extremo de la ferocidad contra sus enemigos.
Tras el arresto de uno de sus líderes, Arnoldo Rueda, alias “La Minsa”, y un frustrado operativo para rescatarlo, comandos atacaron estaciones policiales en las ocho principales ciudades del estado de Michoacán (oeste), incluida Morelia, la capital, mostrando una elevada capacidad de movilización y poder de fuego.
“La Familia”, formado en 2006 tras una escisión entre las organizaciones “La Empresa” y “Los Zetas”, cohesiona a sus integrantes con mensajes místicos que parecen surgidos de un pacífico predicador, aunque el grupo se ha mostrado implacable con sus rivales, apelando a los más violentos métodos, a tal punto que es considerado como uno de los cárteles más feroces de México.
“Si algún día sientes ganas, muchas ganas de llorar, háblame, no prometo hacerte reír, pero puedo llorar contigo.
Si algún día (te) sientes triste, búscame, no prometo alegrarte el día. Si algún día quieres contar con alguien, ven corriendo a mí que tal vez yo te pueda escuchar, mi amigo”, dice uno de los mensajes internos firmado por “El más loco”.
Ese pensamiento forma parte de una serie utilizada de manera motivacional para los integrantes del grupo, que fue hallada durante un allanamiento de las fuerzas de seguridad a uno de sus miembros, al que tuvo acceso la AFP.
“El más loco” es al parecer el líder del grupo, Nazario Moreno González, quien integra una lista junto a los máximos capos del narcotráfico mexicano, por quienes el gobierno ofrece una recompensa de unos dos millones de dólares.
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