EL TIMADOR DEL SIGLO
De las playas de Long Island donde fue salvavidas, a los salones lujosos de los clubes de golf donde todos querían figurar entre sus amigos, Bernard Madoff, quien ayer lunes fue condenado a 150 años de cárcel, encarna la figura del perfecto estafador. Si el mundo de las finanzas de Nueva York y Palm Beach (Florida) lo conocía desde hace tiempo, el común de los mortales recién descubrió después de su detención el 11 de diciembre pasado el rostro del timador del siglo, su cabellera gris y ondulada, la mirada azul detrás de finos anteojos y sus labios finos crispados en una ligera sonrisa. Desde entonces, los semanarios hurgaron en los archivos: «Bernie» fumando habanos, con una gorra de béisbol, en uno de sus cuatro yates o Bernie y su esposa Ruth en una fiesta judía de beneficencia: no había semana en que no salieran nuevos detalles sobre su vida de pachá.
Al día de hoy es el principal acusado en este asunto, junto al contador David Friehling, acusado de haber falsificado sus auditorías.
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