OPINION INTERNACIONAL

LOS GOLPISTAS EN LA PICOTA

La protesta ha venido creciendo, al igual que la represión. La bestialidad golpista se expresó en el secuestro del presidente Manuel Zelaya y de la canciller Patricia Rodas, unida esta última a los vejámenes infligidos a los embajadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua, al punto que los países del ALBA están evaluando la suspensión de relaciones con Honduras. Fidel Castro ha descrito la digna actitud del embajador cubano Juan Carlos Hernández Padrón en esta emergencia. La canciller fue llevada a Toluca, México, donde fue recibida por el presidente Felipe Calderón, y se incorporó luego, junto con el presidente Zelaya, a la reunión del ALBA en Managua. Los nueve países que la integran emitieron una declaración contundente, reclamando la restitución del presidente Zelaya a su cargo y anunciando que no reconocerán a ningún gobierno que no sea el democráticamente electo, al tiempo que se dirigieron al presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel d’Escoto, instándolo a convocar de inmediato la reanudación del 63º período de sesiones «para examinar el quebrantamiento del orden constitucional en Honduras».

Se menciona que también ha sido secuestrado el alcalde de San Pedro Sula, la ciudad sede de la reciente reunión de la OEA. Se está a la caza de los integrantes del gabinete de Zelaya; dirigentes sindicales y de movimientos populares pasaron a la clandestinidad y otros piden asilo en embajadas. Rige un toque de queda de las 21 a las 6 horas, pero las manifestaciones prosiguen a toda hora. Se impuso a la vez el control de Internet y de los medios de comunicación por parte de los golpistas, se cortó la trasmisión por Telesur, se cerró el Canal 8 de TV estatal y se atenta contra las radios comunitarias (como ocurrió con la histórica radio Progreso, invadida por 25 militares armados a guerra). Los medios afines a los dictadores desinforman sobre la grave situación del país, mientras reina la CNN. Todo igual al golpe contra Chávez en abril de 2002. (¿No dirá nada la benemérita SIP?).

Se ha decretado una huelga general por parte de las confederaciones obreras y organizaciones del ámbito laboral en reclamo del retorno del presidente. En los departamentos del interior hay cortes de carreteras. Se renuevan permanentemente los manifestantes frente a la casa presidencial, con carteles que sintetizan sus aspiraciones: «Queremos a Mel». A todo esto, el presidente de facto declaró a los periodistas que lo sucedido «no es un golpe de Estado». Igual que el Goyo Alvarez y el Cnel. Dr. Néstor J. Bolentini explicando el decreto que prohibía «atribuir intenciones dictatoriales al Poder Ejecutivo», que después supimos que era copia de un engendro de la dictadura de Terra en marzo de 1933, y que motivó la tapa de Marcha con el título: «No es dictadura».

También la Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas) se ha expresado en rechazo al golpe y en respaldo al presidente constitucional en una declaración emitida por la presidencia pro témpore desde Santiago de Chile. Por su parte, el Mercosur, en nombre de los estados parte y de los miembros asociados, se pronuncia en el mismo sentido, instando a una concertación que permita preservar la institucionalidad democrática en Honduras. En ese marco, la cancillería uruguaya ratifica dichos conceptos, anticipa que no reconocerá ningún gobierno que pudiera surgir de la ruptura de la institucionalidad democrática y declara que se mantendrá atenta a las decisiones del Consejo Permanente de la OEA. Este, reunido en forma extraordinaria, resolvió por unanimidad condenar el golpe y exigir el retorno «inmediato, seguro e incondicional de Zelaya, y comisionó a su secretario general, José Miguel Insulza, a llevar estas posiciones a la cumbre del SICA (Sistema de Integración Centroamericana) a reunirse en Managua. Brasil, Colombia, México y otros países se pronunciaron inequívocamente contra el golpe.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, declaró que las acciones contra Zelaya «violan los principios democráticos» y que por ello «deben ser condenadas por todos». Ayer agregó que «la situación en Honduras ha evolucionado a un golpe de Estado». También señaló su condena unánime al golpe la Unión Europea en reunión de sus cancilleres en Grecia, de la que dio cuenta el ministro de Exteriores de España, Miguel Angel Moratinos. En las últimas horas se pronunciaron también numerosos partidos de América y Europa en idéntico sentido, y se programaron actos en diversas capitales.

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