LA AMENAZA ISLAMISTA
Las autoridades paquistaníes anunciaron ayer, sábado, haber matado a 17 talibanes en el noroeste del país y en Karachi (sur) y confirmaron que los rebeldes habían cometido un atentado el viernes en Cachemira (norte), señal de que la amenaza islamista se extiende.
El ejército siguió el viernes por la noche y el sábado bombardeando la zona tribal de Waziristán del Sur, bastión del jefe talibán Baitula Mehsud, contra quien las fuerzas armadas llevan dos semanas diciendo que están a punto de lanzar una gran ofensiva.
«Dos aviones paquistaníes bombardearon posiciones talibanes en las zonas de Makeen y de Laddha, matando a 10 talibanes e hiriendo a otros 15″, según la policía local.
Makeen y Laddah son considerados los dos principales bastiones en Waziristán del Sur del Movimiento de los Talibanes de Pakistán (Tehreek-e-Taliban Pakistan, TTP) de Baitula Mehsud, al que se responsabiliza de numerosos sangrientos atentados estos dos últimos años en el país.
También ayer, sábado, las fuerzas paquistaníes mataron a dos talibanes e hirieron a otros tres en Wana, la principal ciudad del distrito, según las autoridades locales.
También mataron a dos civiles e hirieron a otros tres, indicó a la AFP un habitante de la zona, Rehmatula Wazir.
El noroeste de Pakistán está sacudido desde hace varios años por la rebelión de los talibanes, sobre todo en las zonas tribales semiautónomas fronterizas de Afganistán, consideradas a la vez como su escondite y el de sus aliados de Al Qaeda, y una retaguardia de los talibanes afganos.
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