MONDO CANE

Un pantalón de 60,1 metros de largo y de un peso de 1,3 toneladas fue presentado en México como el más grande del mundo para así marcar un récord Guinness, constató la AFP.

El enorme pantalón, elaborado con mezclilla de color negro y confeccionado por un grupo de 45 personas a un costo de unos 3.600 dólares, fue erigido en la plaza central de Almoloya del Río, un poblado cercano a la capital mexicana, y dedicado a la rama textil.

Esta inusual iniciativa «tiene que ver con el pueblo, con su economía, porque aquí en Almoloya del Río la gente se dedica al comercio textil y desgraciadamente no tienen trabajo», dijo a la prensa María del Carmen Luna, una de las organizadoras.

Se espera que la confección de este inusual pantalón, que en unas cuatro semanas estará en el libro de los récords Guinness, contribuya a reactivar la industria textil de la localidad.

Las autoridades de Roma abrieron a partir de ayer lunes una subasta pública para la adquisición de 34 capillas mortuorias, tumbas y mausoleos prestigiosos del monumental cementerio del Verano, uno de los más renombrados de la Ciudad Eterna. El sepulcro más caro cuenta con una capilla de 10 metros cuadrados, está edificado en «estilo clásico, ladrillo y los elementos decorativos son de mármol de Carrara y travertino». El precio de venta es de 312.629 euros. Las tumbas, algunas con capacidad para alojar 28 féretros, pueden ser visitadas a través del programa de búsqueda «Google earth» y la descripción detallada puede ser consultada por Internet en la página de la empresa de servicios públicos que administra los cementerios de la ciudad, www.amaroma.it. Los compradores podrán así convertirse en vecinos de personalidades italianas, entre ellos el actor Marcello Mastroianni, el escritor Alberto Moravia y los directores de cine Roberto Rossellini y Luchino Visconti, sin mencionar los antepasados de grandes familias nobles romanas.

«Se vende cementerio, 5,3 hectáreas», dice el anuncio en Nueva York, que busca deshacerse del cementerio de Canarsie, en Brooklyn, con 3.000 lugares disponibles, una verdadera oportunidad en una plaza saturada, aunque la venta se anuncia difícil. «Enviamos mensajes a unos cuarenta compradores potenciales, organizamos una visita la semana pasada y tenemos cuatro interesados», explica a la AFP Mark Daly, director de comunicación de los servicios administrativos de Nueva York.

La ciudad no tiene vocación de administrar los cementerios, que en su gran mayoría pertenecen a las iglesias, sinagogas o asociaciones privadas sin fines de lucro, a menudo creadas por los propietarios de los sepulcros.

Sólo tiene dos a cargo en su presupuesto, el de Canarsie, que le pertenece como consecuencia de la historia de la ciudad, y el cementerio de Hart Island (sur), donde se entierra a los detenidos y a la gente que nadie reclama. «Queremos deshacernos de las propiedades que no corresponden a la misión municipal», dice Mark Daly, que omite mencionar el monto esperado con la venta. La operación es complicada por dos leyes muy exigentes, una que reserva las subastas a compradores especializados en el sector funerario, y otra que prohíbe que la administración de un cementerio sea un negocio lucrativo. A causa de la segunda norma, una vez que se vendan todos los nichos -a precios que superan a menudo los 8.000 dólares cada uno- el propietario se ocupa de administrar los gastos de mantenimiento, pero sin ganancias. Recorriendo tranquilo el cementerio situado en la punta sureste de Brooklyn, rodeado de árboles centenarios, Mark Daly insiste en el carácter «no sectario» del lugar, como lo proclama un cartel a la entrada.

Cruces cristianas se codean con estrellas de David y algunas lápidas rinden homenaje a soldados caídos durante la Guerra Civil. Muchas tumbas llevan nombres italianos, de inmigrantes llegados durante la creación, en 1880, de este cementerio del pueblo de Flatlands, integrado luego a Brooklyn y más tarde a Nueva York.

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