Récord. Las tasa de participación alcanzó el 52,3%

Resultado ajustado en las legislativas en Líbano

Las tasa de participación alcanzó el 52,3% al cierre oficial de los colegios electorales, un récord desde hace 20 años, aseguró a la AFP el ministro del Interior Ziad Barud. Los resultados se darán a conocer hoy.

Los sondeos no vaticinan una victoria clara para ninguna de las dos alianzas. Todo se definirá en torno a una treintena de escaños de las regiones cristianas en donde los electores están divididos. El vencedor podría serlo sólo por dos o tres escaños de diferencia.

Las autoridades libanesas parecían desbordadas ante el flujo de votantes que hicieron colas para votar desde primera hora de la mañana. Algunos votantes se quejaron por haber tenido que esperar más de tres horas para depositar su papeleta en las urnas.

La tasa de participación debería sobrepasar el 50%, contra el 45% de las legislativas de 2005.

«Esta participación no tiene parangón en la historia de las legislativas libanesas», se felicitó Barud.

Las autoridades tuvieron que añadir mesas electorales en algunas oficinas de voto ante la afluencia masiva de votantes, muchos de ellos ataviados con los colores de sus respectivos partidos.

Estas legislativas se celebraron «por primera vez en una sola jornada y los libaneses no respetan mucho las filas de espera», justificó el ministro.

Unos 50.000 policías y militares fueron desplegados para prevenir estallidos de violencia entre las facciones políticas rivales. En las grandes ciudades, incluso, el ejército sacó los carros a las calles.

Más de 200 observadores internacionales de la Unión Europea (UE), el Centro Carter y otras instituciones y países viajaron para controlar el desarrollo de los comicios.

«No me preocupan las elecciones. Nuestra inquietud es si los libaneses aceptarán el resultado», aseguró el ex presidente estadounidense Jimmy Carter.

La minoría parlamentaria liderada por el partido chiita Hezbolá, y apoyada por Irán y Siria, y la mayoría antisiria apoyada por Occidente libran un pulso desde las legislativas de 2005, que a punto estuvo de hundir al país en 2008 en una nueva guerra civil.

El resultado de estos comicios servirá para determinar si este pequeño país del Mediterráneo, fronterizo con Siria e Israel, sigue contando con el apoyo occidental, especialmente de Estados Unidos, o se orientará hacia Irán y Siria, antigua potencia tutelar.

Estados Unidos, que apoya la actual alianza liderada por el partido sunita de Saad Hariri, considera el Hezbolá una organización terrorista. Si éste se impone se prevé que Washington suspenda su ayuda militar a Líbano.

En Israel, el ministro de Finanzas, Yuval Steinitz, advirtió que una victoria de Hezbolá «creará una nueva entidad iraní en Oriente Medio, tras Hamas (en Gaza)».

En Siria, el diario Al Baas expresó su esperanza de una victoria en las urnas de «la resistencia libanesa», en referencia al Hezbolá.

Unos 3,2 millones de libaneses así como miles de emigrantes que regresaron para participar en el escrutinio, deben elegir a 128 diputados entre 587 candidatos habilitados, repartidos a partes iguales entre cristianos y musulmanes para mandatos de cuatro años.ø

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