MONDO CANE

Jimmy Jump, el espontáneo que irrumpió ayer en plena final de Roland Garros entre el suizo Roger Federer y el sueco Robin Soderling, protagonizando una rocambolesca escena nunca vista en el torneo, tiene un largo historial en este tipo de manifestaciones. Federer iba ganando por 6-1, 2-1 cuando el hombre hizo aparición, vestido con camiseta y medias con los colores suizos y llevando una bandera del FC Barcelona, para intentar poner al helvético una gorra roja en la cabeza, antes de ser reducido por los servicios de seguridad. «Ahora nos reímos pero en ese momento es difícil saber cuáles son sus intenciones. Estaba claro que normalmente no iba a hacer nada pero ¿qué es normal en esas circunstancias?», comentó después el suizo, que ganó la final por 6-1, 7-6 (7/1) y 6-4. «Me ha pasado otras veces algo parecido pero es la primera vez que la persona me toca. Esta vez quería darme algo», contaba, explicando que el asunto le había afectado. «Luego es difícil mantener la calma, después pensé que igual debería haberme sentado un momento», decía. Según diría a quienes pudieron hablar con él mientras era llevado detenido, Jimmy Jump pretendía realizar un «gesto anti-Nadal» al «homenajear» a Federer para contrariar al español, que es hincha del Real Madrid, archirrival del Barcelona. Jump fue rápidamente reducido, en lo que pareció una jugada de rugby, y evacuado de la pista central Philippe Chatrier, tras lo que quedó detenido en la pequeña comisaría del estadio. Según las primeras informaciones, además de ser multado, podría ser condenado a entre seis y doce meses de prisión, y a entre dos y tres años si Federer o la Federación Francesa de Tenis (FFT) presentan una denuncia. La filosofía de este «saltador», como él mismo se autodefine, es simplemente sortear los controles de acceso a los campos deportivos con la única finalidad de divertir a la gente.

Un catador de los servicios secretos de Estados Unidos, encargados de la protección del presidente del país, Barack Obama, probó en la cocina de un gran restaurante parisino todos los platos antes de que fueran servidos al mandatario, explicó uno de los camareros ayer. «Lo más impresionante es que tenían a un catador. Hay una persona que prueba los platos; al principio no fue muy agradable para los cocineros, pero era una persona muy amable y muy relajada y todo fue muy bien», explicó al canal de televisión francés i-tele Gabriel de Carvalho, camarero del restaurante ‘La Fontaine de Mars’, en el que Obama cenó el sábado por la noche junto a su familia. Responsables del restaurante, contactados por AFP, confirmaron esta información.

El primer ministro británico, Gordon Brown, incurrió el sábado en Colleville-sur-Mer (oeste de Francia) en el lapsus por todos temido de pronunciar «Obama Beach» en vez de «Omaha Beach», playa famosa por el Desembarco aliado en Normandía. «Y si cerca de Obama Beach, nos unimos al presidente Obama para rendir homenaje particular a la inmensa gesta de los soldados que dieron su vida en Omaha Beach», dijo Gordon Brown. Brown tuvo el lapsus en su discurso durante las ceremonias del 65º aniversario del desembarco aliado en Normandía, que se llevaron a cabo en el cementerio estadounidense de Colleville sur Mer. Desde el cementerio se ve la playa de Omaha Beach. Las ceremonias se llevaron a cabo el sábado en presencia de los presidentes francés, Nicolas Sarkozy, y estadounidense, Barack Obama, mientras Gordon Brown llegó a Normandía en medio de una situación política muy difícil. Fragilizado por el escándalo de los gastos de los parlamentarios, su liderazgo en el Partido Laborista es cuestionado y acaba de efectuar algunos cambios ministeriales.

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