Las 5.800 palabras del discurso de Obama
Una encuesta de USA Today, reveló que sólo el 32% creía que llegaría el momento en que ambos pueblos pudieran vivir en paz.
Con un histórico discurso de 5.800 palabras en la Universidad de El Cairo, el presidente Obama intenta convertir la compleja realidad de esa región con su estrategia: un acuerdo a través del que todos dan y reciben sin que ninguno pierda. Algo ambicioso, en una zona en donde son varios los conflictos que se superponen.
En esencia, Obama definió en la capital egipcia lo que se considera la naturaleza del llamado softpower, o poder blando, para una región en donde el fundamentalismo islamista frena la paz.
Obama, que ya presume de ser un avezado político, al igual que antes los hizo con Irán y Corea del Norte, ahora le tiende la mano al conflictivo Medio Oriente, particularmente a más de mil millones de creyentes musulmanes. La Casa Blanca, espera reacciones. El ya jugó su ficha en el tablero geopolítico multilateral. Hasta su primera entrevista como presidente fue para la cadena árabe Al Jazzera. Son otros lo que deberán ahora moverse de sus férreas posiciones.
Las primeras reacciones a las palabras del presidente de Estados Unidos no fueron unánimes. Hubo admiración, pero también escepticismo ante un cambio real. Ese es el sentimiento de la llamada «calle árabe» y de muchos de sus dirigentes.
Claro está, que tampoco hay unanimidades sobre el conflicto palestino-israelí en el seno de la administración estadounidense. El propio George Mitchell, enviado especial de Obama a la región, se escucha bastante escéptico en todo lo relacionado con una posible solución basada en la fórmula de dos Estados, con fronteras seguras y en paz.
¿Pero qué dice el principal aliado de Estados Unidos en Medio Oriente? El gobierno del primer ministro israelí, Benjamín Natanyahu, tiene «esperanza de que el importante discurso del presidente Obama conduzca efectivamente a una nueva era de reconciliación entre Israel y el mundo árabe y musulmán». Mientras que el diputado israelí Zeev Bielsky, del opositor y centrista Kadima, llamó al derechista primer ministro, «a entender que debe alinearse sobre la solución de dos Estados para dos pueblos». Según el diputado laborista Ophir Pines, miembro de la mayoría oficialista, el discurso fue «impresionante» y aseguró que Israel podía «ser el gran beneficiado del cambio de enfoque de los estadounidenses».
Los palestinos también analizaron la alocución. «Son palabras claras y francas. Es un paso político innovador y un buen comienzo sobre el que uno debe construir», opinó el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas. El dirigente de Fatah dijo que el discurso rompió con «la política parcial precedente» de Washington. El jefe negociador palestino, Saeb Erekat, concluyó que el discurso pronunciado, no es la solución al conflicto palestino-israelí, pero «nos muestra un camino» para resolverlo.
Sin embargo, para el palestino Ayman Taha, vocero del grupo terrorista Hamas que gobierna en la Franja de Gaza tras un golpe de Estado contra Fatah, «hablar de continuar la guerra contra el extremismo y trabajar para lograr el establecimiento de un Estado palestino no difiere mucho de las políticas de George Bush».
Pero, como era de esperar, las mayores críticas vienen por el reconocimiento que hizo Obama a la alianza «inquebrantable» que Estados Unidos tiene con Israel. «No lo criticó excepto para decir que se opone a los asentamientos», lamentaba el director del Real Instituto de Estudios Interconfesionales de Amán, Hassan Abu Nimah. Desde la capital egipcia, el portavoz de los extremistas y poderosos Hermanos Musulmanes, Esaam al-Eryaan, expresaba también su temor a que la retórica nunca se traslade a hechos, advirtiendo que el jefe de la Casa Blanca «no entiende la profundidad del asunto palestino y su importancia».
El grupo terrorista islámico libanés Hezbolá, que mantuvo una guerra con Israel y favorito en los comicios del hoy, domingo, reaccionó también negativamente al discurso de Obama. Uno de sus voceros, Hassan Fadlallah, sostiene que «el mundo islámico no necesita sermones morales o políticos. Necesita un cambio fundamental en la diplomacia estadounidense, que debe empezar por detener la agresión israelí en la región, especialmente contra los libaneses y los palestinos».
«Estados Unidos debe retirarse de Irak y Afganistán, y dejar de interferir en los asuntos internos de los países islámicos», afirmó el dirigente de la organización que cuenta con apoyo iraní y sirio.
El líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, a pocos días de los comicios presidenciales en su país también criticó a Washington. «Las naciones de la región odian a Estados Unidos desde lo más profundo de sus corazones porque han visto violencia, intervención militar y discriminación», dijo Jamenei, uno de los líderes del país persa que está en la mira de Occidente, por su incontrolado desarrollo atómico. «El nuevo gobierno estadounidense intenta transformar su imagen. Pero yo digo con firmeza que no lo conseguirá con palabras o discursos», manifestó. Para el ayatola, el discurso dirigido al mundo musulmán no es «suficiente». Un día después, Obama se refirió directamente al régimen iraní y a su presidente Mahmud Ahmadinejad que enfrenta a los israelíes, durante una visita a un campo de concentración nazi en Alemania: «hay quienes afirman que el Holocausto nunca sucedió, en un rechazo de los hechos y la verdad que no tiene fundamento y es ignorante y odioso».
Cuando se apagaron los cerrados aplausos tras el discurso en la Universidad de El Cairo ante unos tres mil invitados, comenzaron las preguntas y las hipótesis: ¿El presidente Obama logrará con el poder blando un nuevo escenario en un Medio Oriente dividido, o deberá recurrir a la dura realpolitik, como la que aplica en Afganistán, que sin los grupos terroristas islamistas no se suman al nuevo comienzo que propone Estados Unidos? Porque como dijo el arzobispo y Nobel sudafricano Desmond Tutu: ¿si Obama no lo logra, quién lo logrará?
Compartí tu opinión con toda la comunidad