Buchenwald. El presidente destacó la estrecha alianza de Estados Unidos con Israel y criticó al presidente de Irán

Visita de Obama a Alemania: del Holocausto a la reconciliación

Los prisioneros de ese campo, donde murieron unas 56.000 personas, en su mayoría judíos, «no podrían adivinar cómo emergería del Holocausto la nación de Israel ni los lazos estrechos y durables entre esa nación y la mía», declaró el presidente estadounidense.

Obama depositó una rosa blanca en el memorial sobre una placa de metal gris donde están inscritas las nacionalidades de las víctimas, y que es conservada a 37° grados centígrados, la temperatura del cuerpo humano.

Siguiendo en Alemania la gira iniciada en Oriente Medio, donde el jueves en El Cairo denunció el sufrimiento del pueblo palestino, Obama pidió a árabes e israelíes hacer concesiones difíciles para lograr la paz.

En Buchenwald (este), que visitó en compañía de sobrevivientes como el escritor y premio Nobel de la Paz Elie Wiesel, fustigó el discurso «ignorante y odioso» de los negacionistas e insistió en la amistad entre Estados Unidos y el Estado hebreo, países que mantienen «lazos estrechos y durables».

«Incluso en nuestro tiempo, hay quienes afirman que el Holocausto nunca sucedió, en un rechazo de los hechos y la verdad que no tiene fundamento y es ignorante y odioso», declaró Obama.

El mandatario estadounidense pronunció un breve discurso al concluir la visita al ex campo de concentración en compañía de la canciller alemana Angela Merkel.

«Este lugar es el desmentido a esas ideas y nos recuerda que debemos enfrentar a quienes falsifican nuestra historia», dijo refiriéndose con claridad al presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, que niega el Holocausto.

El presidente estadounidense subrayó también que es necesario estar siempre atentos «frente al avance del mal en nuestra propia época» y rindió homenaje a Alemania, que es «una vibrante democracia y un aliado importante de Estados Unidos».

El presidente de Estados Unidos recordó a su tío abuelo, Charlie Payne, quien participó como soldado en la liberación de uno de los campos que dependían de Buchenwald en abril de 1945.

Antes, en la ciudad de Dresde (200 kilómetros al este de Buchenwald), Obama retomó el hilo de su discurso en Oriente Medio, al indicar que «hemos creado un espacio, un clima para la reanudación de las negociaciones», pero, añadió, Estados Unidos no puede forzar a los adversarios a hacer la paz.

De los palestinos, Obama dijo esperar que cesen las «declaraciones que inciten al odio» hacia el Estado hebreo y se comprometan a garantizar la seguridad de sus fronteras.

De los árabes espera que estén dispuestos a establecer «intercambios comerciales y diplomáticos» con Israel, si ese país se compromete en el camino hacia la paz.

Y a Israel le pidió de nuevo el cese de la colonización judía en los territorios ocupados y recordó que el Estado hebreo se comprometió ya a ello, aunque reconoció las presiones políticas que llevan al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu a no hacerlo.

Con la canciller Merkel, Obama reiteró que la solución del conflicto pasa por la creación de un Estado palestino al lado de Israel, fórmula rechazada por Netanyahu.

Obama pasó la noche en Dresde, que fue arrasada por los bombardeos anglo-americanos con saldo de 35.000 muertos en febrero de 1945.

Al final del día visitó el hospital militar estadounidense de Landstuhl (oeste), donde son atendidos soldados heridos en Afganistan e Irak, y luego viajó a Francia, donde hoy sábado participará en las conmmoraciones del 65º aniversario del desembarco aliado en Normandía el 6 de junio de 1944.

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