Un solo corazón

«En pocos minutos, el presidente de los Estados Unidos, Barack Perón, anunciará la toma de Chrysler al estilo argentino», dijo Rush Limbaugh hace unas semanas. Este sábado, mientras el gobierno de Estados Unidos se acercaba a un acuerdo para rescatar la General Motors, la otra gigante de la industria automotriz, Martha Zoller decía que «el gobierno de Obama se está viendo más como los peronistas de la Argentina». Eso no es nada, considerando que poco antes Jeffrey Kuhner veía a Michelle Obama como «la Eva Perón de nuestro tiempo: glamorosa, chic, la que marca la moda y es amada por los medios».

Disparatada como es, la idea de un «Barack Perón» produce un atractivo sin fronteras geográficas e ideológicas, despertando las fantasías de idólatras y paranoicos por igual. La intervención del gobierno norteamericano en la industria automotriz no ha hecho sino alimentar la leyenda.

Limbaugh fue, por lejos, el que difundió la idea con más fuerza desde su programa de radio, uno de los más populares y el referente indiscutido de los conservadores norteamericanos. Hace ya casi un mes, el día que el gobierno llegó a un acuerdo para rescatar a la automotriz Chrysler, Limbaugh comenzó así su programa de radio: «En pocos minutos, el presidente de los Estados Unidos, Barack Perón, anunciará la toma al estilo argentino de Chrysler. Sí, ya no escuchamos mucho sobre Juan Perón, se habla más de Evita. Pero lo que está pasando con Chrysler hoy y que el presidente va a anunciar en cuatro minutos, está sacado del manual de Juan Perón. Fascismo de izquierda al rescate de Chrysler».

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