Profundidades y corrientes marinas
Una gran profundidad y corrientes marinas en la zona donde se hallaron restos de un avión este martes en el Atlántico son los principales desafíos que deberán enfrentar los especialistas que buscan el Airbus de Air France desaparecido con 228 personas a bordo, coinciden expertos.
Según peritos brasileños, la zona del Atlántico donde fueron localizados los restos tiene una profundidad de entre 6 y 8 km.
«Es un escenario muy difícil porque, además de la profundidad, las corrientes marinas dispersan los objetos flotantes. Para hallar el avión serán necesarios navíos equipados con un sonar especial, posiblemente también submarinos de rescate, un esfuerzo enorme», dijo el comandante Ronaldo Jenkins, coordinador de seguridad del Sindicato de Empresas Aeronáuticas, a la AFP. Además, se trata de una zona de convergencia intertropical, que genera una franja de nubosidades caracterizada por fuertes tempestades.El especialista en seguridad de vuelo Jorge Barros sostuvo que hay enormes dificultades logísticas.
LAS CAJAS NEGRAS
Las cajas negras del Airbus A330 de Air France están hechas para resistir a la presión marina hasta 6.000 metros y emitir señales durante un mes, pero ninguna ha sido recuperada hasta ahora desde esas profundidades, según la Oficina de Investigación y Análisis (BEA). «Téóricamente, los registradores de vuelo son concebidos para resistir y ser localizados gracias a sus balizas hasta una profundidad de 6.000 metros», indicó a la AFP Martine Del Bono, portavoz del BEA, organismo francés encargado de investigaciones oficiales de accidentes aéreos.
«Pero nunca se ha encontrado una caja negra a tal profundidad. Es poco probable», agregó. La profundidad máxima del océano Atlántico donde cayó el avión que iba de Rio a París, es de unos 4.700 metros, dijo Pierre-Yves Dupuy, del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Marina (SHOM) en Brest (oeste de Francia). «Las balizas emiten una señal, pero el sonido se propaga en el agua en función de numerosas variables: además de la profundidad, está la salinidad y las corrientes», agregó Dupuy. 1″Si se capta la señal de una baliza, hay que tener en cuenta todo eso antes de enviar submarinos», añadió. «El SHOM ya está trabajando a pedido del BEA, sobre la naturaleza de los fondos que hay en la zona donde se realiza la búsqueda», precisó. En el caso del charter egipcio que cayó al mar en enero de 2004 frente a Sharm el Sheij (Egipto), las cajas fueron halladas tras dos semanas de búsqueda, pero sólo a 1.022 metros de profundidad.
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