CONTROLES LIMITADOS
Todos los aviones en vuelo son controlados por radares instalados en tierra, pero su alcance limitado no permite un contacto permanente y en los vuelos transoceánicos es normal que haya zonas no cubiertas por estos aparatos, explicaron ayer controladores aéreos. Por tanto, cuando el vuelo Rio-París de Air France, desaparecido el lunes en la mañana cuando sobrevolaba el Atlántico, dejó de ser visible en las pantallas de radar brasileños, al alejarse de las costas sudamericanas, no provocó inquietud. El problema es que no apareció luego, tal como debería haber sido el caso, explicó a la AFP Stephane Durand, secretario general del Sindicato Nacional de Controladores de Tráfico Aéreo. «Las tierras están cubiertas por gran número de radares, cuyas zonas de cobertura se entrelazan y los aviones pasan bajo control de unos a otros», indicó.
«Son como pantallas de televisión con puntos codificados, cada uno de los cuales representa un avión», precisó. «Pero el alcance de los radares es limitado a más o menos 500 km. Más allá, como en el centro del Atlántico, no hay ningún contacto de radar posible. Son zonas blancas», prosiguió. «Para saber donde se encuentran los aviones, se tiene lo que se llama ‘puntos de control': cada media hora o cada hora, el avión envía una señal por radio o por lo que se llama un ‘sistema de carta’ que indica donde está, lo que nos permite calcular su posición».
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