ANALISIS INTERNACIONAL

EL ROSTRO HOMOFOBICO DEL ISLAM

Según Human Rights Watch (HRW), en pleno del siglo XXI existen 26 países islámicos -la mayoría de la Liga Arabe- en donde la homosexualidad está explícitamente condenada por la Ley. En algunos países, como Arabia Saudita, Irán, Mauritania, Sudán, Yemen, Pakistán, Afganistán y algunas zonas de Nigeria, la condena es la pena de muerte.

Según algunas interpretaciones del Corán, los que «practican sus actos lujuriosos con hombres antes que con mujeres» son «transgresores de cualquier frontera». Un hadith -relatos de la vida del profeta Muhammad- lanza «la maldición de Alá» sobre aquellos que se implican en actividades homosexuales.

Las opiniones legales en materia del castigo varían. Entre las escuelas de jurisprudencia islámica, la escuela del Hanafi dictamina una severa paliza por la primera ofensa y la pena capital si el «delincuente» reincide. La escuela Shafi ‘i dictamina 100 latigazos para el homosexual soltero y la pena de muerte por lapidación si está casado. La escuela Hanbali exige la lapidación en cualquier caso. Algunos expertos afirman que Mahoma, el profeta del islam, ordenaba a sus seguidores «matar al que sodomiza y al que se deja sodomizar» (Umdar al-Salik).

Aunque no siempre se aplica la pena capital, se conocen casos de homosexuales ejecutados en los últimos años en Irán, Arabia Saudita y el Afganistán de los talibanes. Las ejecuciones en estos países son siempre públicas, generalmente en estadios y plazas, para que sirvan de acto ejemplarizante para los ciudadanos. El 25 de febrero de 1998 un tanque militar de los talibanes aplastó durante 30 minutos a cinco hombres acusados de prácticas homosexuales. El 22 de marzo del mismo año, dos jóvenes de 18 y 22 años fueron aplastados hasta la muerte, por una pala excavadora. Ambas matanzas se realizaron ante la presencia de público, y en la primera de ellas estuvo presente Mohamed Omar, el líder talibán.

En otros lugares, la condena para los homosexuales es la cárcel. En Malasia, el artículo 377 del código penal castiga con 10 años de prisión las «conductas antinaturales», y hasta 20 años de cárcel en caso de «penetración entre hombres». En Pakistán y en Bangladesh el código penal equipara la homosexualidad a la zoofilia y puede reportar hasta diez años de cárcel. En Siria y en Jordania la pena es de cinco años, y en Marruecos, Túnez, Argelia, Irak y Kuwait, de hasta tres años.

Abdennur Prado, secretario de la Junta Islámica de España, que desde hace años viene realizando una investigación sobre la homosexualidad en el islam, que abarca aspectos doctrinales, históricos, de jurisprudencia y de hermenéutica coránica, considera que no hay fundamento para una condena de la homosexualidad. Pero eso no sucede en la mayoría del mundo islámico.

El analista Lennox Samuels, del semanario Newsweek, al abordar la situación de los gays en Irak afirma que como en numerosas sociedades musulmanas donde la homosexualidad no existe oficialmente, es ampliamente practicada. Recuerda que la política iraquí respecto al tema bajo Sadam Hussein se basaba en el principio «no preguntes, no digas». Pero eso ha cambiado. Según una ONG de gays iraquíes, con sede en Londres, más de 430 homosexuales han sido asesinados en Irak tras la caída de la dictadura iraquí. Ahora en medio de la guerra sectaria entre facciones islámicas, se ha abierto la «caza» contra los homosexuales y contra todos aquellos que molestan a los fundamentalistas religiosos. En un país desangrado por la guerra civil y el terrorismo como Irak, el ayatola Ali al-Sistani ha decretado una fatwa (orden religiosa) contra los homosexuales iraquíes. La milicia ultrarradical Badr, que obedece a grupos radicales chiitas bajo control de Irán, ya está cobrando víctimas, afirma Newsweek.

El Código Penal Islámico de Irán contra los homosexuales pide la pena capital por sodomía y un centenar de latigazos por prácticas lésbicas en las tres primeras ofensas, y la pena de muerte en caso de una cuarta. Según señala Arsham Parsi, fundador y director de Iranian Queer Organization, con sede en Canadá, la homofobia está profundamente arraigada en la sociedad iraní. Ya el Ayatolá Jomeini llamó al exterminio de los homosexuales tras el triunfo de la Revolución Islámica en 1979, denominándolos «parásitos y corruptores de la nación» y «propagadores del mal». Irán es señalado como uno de los países que castigan con más severidad las relaciones homosexuales, sostiene Arsham Parsi, ganador del premio a la Excelencia en Derechos Humanos por la ciudad de Toronto.

Basado en la sharia, se autoriza el castigo a los homosexuales bajo penas de azotes, colgamientos, apedreamientos o su ejecución desde un edificio o acantilado. Scott Long, director del programa de derechos de los homosexuales de HRW, denunció que los iraníes sospechosos de ser homosexuales afrontan torturas de manera habitual. Un caso célebre tuvo lugar el 19 de julio de 2005, cuando dos adolescentes, Mahmoud Asgari, de 14 años, y Ayaz Marhoni, de 16, eran ajusticiados de una manera particularmente brutal en Irán por ser homosexuales. Aunque los funcionarios iraníes insistían en que la sentencia de muerte se debía a la violación de un tercer chico, el Consejo Nacional de la Resistencia de Irán denunciaba el aberrante hecho. Asgari y Marhoni no fueron los únicos. Según la organización iraní de derechos de los homosexuales Homan, el gobierno iraní ha condenado a muerte desde 1980 a alrededor de 4.000 homosexuales.

Sin embargo, como afirmó el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos: «No tenemos homosexuales como en vuestro país. No sufrimos eso en nuestro país…». Fue claro, porque simplemente los eliminan.

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