Maniobra desestabilizadora. Procuran la renuncia del gobierno progresista de Alvaro Colom

Conspiración contra Guatemala

Desde Guatemala, la Unión Nacional de la Esperanza (UNE, partido que en coalición con otras fuerzas llevó al triunfo su candidatura en noviembre de 2007) comunica que «la administración del presidente Álvaro Colom Caballeros se encuentra bajo ataques de diversa índole en una conspiración contra la institucionalidad en el país» y que «estos ataques ocurren mientras el gobierno impulsa programas sociales para reducir los índices de pobreza, promueve una reforma fiscal y mantiene su compromiso de apoyo a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig)».

Estamos ante maniobras similares a las que las fuerzas retrógradas están desplegando contra varios gobiernos progresistas de América Latina, en el intento de impedir que el giro hacia la izquierda que prevalece en la mayor parte de los países latinoamericanos se consolide definitivamente. Tal es el sentido de los planes de asesinato de Evo Morales y de secesión del departamento de Santa Cruz en Bolivia; del intento de golpe en Paraguay apenas asumió Fernando Lugo; de las campañas de signo terrorista en Venezuela y los intentos secesionistas en Zulia, como antes el golpe de estado y el paro petrolero; o la campaña mediática y de los sectores oligárquicos contra el gobierno de Rafael Correa en Ecuador. Las fuerzas del pasado procuran evitar por todas las vías que el nuevo curso se vuelva irreversible.

Ahora, en la tensa situación boliviana, en que grupos empresariales y de los antiguos sectores dominantes procuran forzar la renuncia del presidente Colom (intento destinado al fracaso), se producen nuevos movimientos en el tablero (véanse nuestras tres últimas notas). Eduardo Rodas Marzano, hermano del empresario asesinado, expresa su plena confianza en que se efectuará una investigación transparente y a fondo, la que está a cargo de organismos idóneos, a su juicio. La CNN realiza un tercer reportaje al presidente, a cargo del periodista Rey Rodríguez, éste en un tono muy diferente al insolente y provocativo de Patricia Janiot. En el mismo el presidente reafirma que la intención del video es desestabilizar. Reitera los antecedentes golpistas de quien procesó el video: el abogado y periodista Mario David García, que promovió «en forma pública, abierta, vil y descarada» un golpe de estado contra el presidente Vinicio Cerezo, de la democracia cristiana, democráticamente electo en 1985. Con este agregado fundamental: el video se grabó el jueves 7. La persona amenazada de muerte sale a pasear en bicicleta el domingo 10, solo y dejando a su equipo de seguridad en su departamento u oficina, y lo matan a balazos.

El autor del video no comunicó a nadie las amenazas de muerte, recién lo da a conocer el martes 12, y a partir de ese momento se monta la campaña por la renuncia de Colom. Ésta involucra también a su esposa Sandra Torres, la que viene siendo atacada sistemáticamente desde el inicio del mandato. Todo resulta muy extraño.

El presidente reitera varios conceptos medulares: que existe garantía plena de una investigación transparente y cada organismo cumplirá su papel: el ministerio público, la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) y la colaboración técnica del FBI. Ante la pregunta reiterada sobre la renuncia, responde que «esa posibilidad no cabe legalmente». Hasta aquí la entrevista. Patricia Janiot no podía dejar de agregar sus gotas de veneno, y le anexó tres cartas clamando por la renuncia del presidente, con el aderezo de otra levemente dubitativa.

Decíamos que los hechos actuales deben analizarse a partir del profundo cambio que significó en la vida política de Guatemala la elección de Alvaro Colom como presidente el 4 de noviembre 2007 y su asunción el 14 de enero 2008. Triunfó en el segundo turno por 52,77% de votos (más de 1,4 millones, la mayor votación desde 1986), contra el general Otto Pérez Molina, que alcanzó el 47,23%.

Este último representaba al ultraderechista Partido Patriota, y significaba la continuidad con el general Efraín Ríos Montt y los militares golpistas que se sucedieron en el poder mediante el golpe de estado y el fraude electoral durante 30 años, a partir del derrocamiento del gobierno democrático del coronel Jacobo Arbenz. En sus primeras declaraciones en aquel momento, Colom señaló que la ciudadanía había dado un No a «la trágica historia del pasado en Guatemala». Ése es el pasado que ahora pretende volver.

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