El Papa canta oda por la paz, tomado de la mano de un rabino y de un imán
El Papa, de la mano de líderes religiosos cristianos, judíos y musulmanes de Galilea lanzó el conmovedor llamado fuera de programa desde el auditorio del santuario de La Anunciación de Nazaret, lugar emblemático para los católicos.
«Nuestras tradiciones religiosas diferentes tienen la fuerza de promover una cultura de paz», reconoció el Papa al inicio del acto.
En la mañana, durante la misa más multitudinaria de su viaje a Tierra Santa, celebrada en el Monte del Precipicio, el lugar en el que, según los Evangelios, la muchedumbre furiosa intentó arrojar a Jesús al abismo por sus duros sermones, instó a cristianos y musulmanes a rechazar el odio.
«Invito (…) a edificar puentes, a hallar una pacífica coexistencia. Que cada uno rechace el poder destructivo del odio y el prejuicio, que matan el alma humana más que al cuerpo», clamó el Papa ante los 40.000 personas que asistieron a la misa al aire libre.
El Papa viajó en helicóptero de Jerusalén a Nazaret, la mayor ciudad árabe de Israel (60.000 habitantes), que cuenta con un 30% de cristianos.
«Desafortunadamente en estos últimos años las tensiones han afectado las relaciones entre cristianos y musulmanes», reconoció el jefe de la Iglesia católica durante la homilía.
«Invito a las personas de buena voluntad de las dos comunidades a reparar los daños causados» y a trabajar para «edificar puentes y encontrar la manera de llegar a una pacífica coexistencia», agregó.
Desde 1999 se registran tensiones por el proyecto de construir una mezquita cerca a la basílica de La Anunciación, proyecto que fue bloqueado en 2001.
El Papa pidió de nuevo paz, la palabra más mencionada durante su periplo en Tierra Santa, así como «unidad» en el seno de la Iglesia, en una región que cuenta con al menos seis ritos católicos.
Recordando el valor simbólico de Nazaret, «la ciudad de María, José y Jesús, es decir la Sagrada Familia», el pontífice pidió defender la «dignidad» de la familia como elemento clave para lo que llamó la «ecología humana».
La llegada del Papa fue marcada por vítores en italiano, español y árabe: «¡Viva il Papa!», «¡Be-ne-dicto!» y «Viv al-baba», de los «papaboys», que izaban banderas amarillas y blancas, los colores del Vaticano, y de otros países, entre ellos Italia, Estados Unidos, España, India y Australia.
Miles de personas, provenientes de varias ciudades de Israel así como de Europa y Estados Unidos, asistieron a la misa.
Antes de partir de Nazaret, el líder de la Iglesia católica conversó en forma privada por una decena de minutos con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.
El encuentro se celebró un día después de que el Papa pidiera en Belén, en los territorios ocupados por Israel desde 1967, la creación de un Estado palestino y que condenara el «trágico» muro de separación construido por el Estado hebreo en Cisjordania.
«El encuentro duró una decena de minutos y se abordaron temas como el proceso de paz y la manera de cómo hacerlo avanzar», declaró el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.
Benedicto XVI visitó también la basílica de La Anunciación y la gruta del Santuario, que dice la tradición fue el lugar donde el arcángel Gabriel se le apareció a María, que estaba encinta, para anunciarle el nacimiento de Jesús. Allí celebró la oración de la tarde, con cantos en árabe y plegarias en hebreo, inglés, francés, español y alemán.
Hoy viernes, último día de su viaje de ocho días a Tierra Santa, lo dedicará a una visita a la basílica del Santo Sepulcro y orará en el Gólgota donde según los Evangelios se produjo la crucifixión, el entierro y la resurrección de Cristo.
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