Brasil. El presidente Lula sobrevoló el martes áreas inundadas

Las inundaciones dejaron 44 muertos y 180.000 refugiados en albergues

Las lluvias dejaron sin hogar a 126.376 personas (dependen de albergues públicos porque perdieron sus casas o no pueden volver porque estas están en peligro) y 57.249 desalojadas (hospedadas con amigos y familiares), según Defensa Civil.

Los municipios afectados son 320, una parte de los cuales en estado de emergencia, y muchos pueblos y ciudades están aislados debido al impacto de las lluvias en las carreteras.

El estado nororiental de «Maranhao pasa por un estado de calamidad pública debido al número de personas sin hogar y porque muchas carreteras están cortadas», informó esta semana el gobierno local.

El nivel del río Negro, que atraviesa el estado Amazonas, sube en promedio tres centímetros por día y el agua comienza a alcanzar el centro histórico de la capital, Manaos; faltan apenas diez centímetros para que el agua llegue al nivel de alerta, informó este sábado el diario «O Globo».

En el estado nororiental de Piauí la prensa local denunció corte de electricidad y agua potable en algunas localidades debido a las lluvias. En la capital, Teresina, los habitantes temen que, tras desbordarse uno de los ríos la semana pasada, ahora ocurra lo mismo con el segundo.

Un balance inicial del gobierno cifra en 1.000 millones de reales (casi 500 millones de dólares) los daños ocasionados por las inundaciones en el Noreste, donde prosiguen las fuertes lluvias.

El presidente Lula sobrevoló el martes áreas inundadas, que tradicionalmente sufren por la sequía, donde se reunió con damnificados y autoridades locales, a quienes prometió ayuda del gobierno. El presidente pudo ver pueblos enteros inundados y aislados, plazas y casas bajo el agua.

Mientras tanto, el Sur de Brasil, eminentemente agrícola, sufre la peor sequía de los últimos 80 años y en más de 100 municipios las autoridades declararon el estado de emergencia.

También el Pantanal, considerado una de las áreas inundables más grandes del planeta y uno de los parques naturales del país, vive la sequía más grande de los últimos 35 años, informaron representantes locales.

«Miren cómo Brasil es complicado: la semana que viene voy a visitar la sequía de los estados del Sur. Eso significa que tenemos que observar con más seriedad la cuestión climática», dijo Lula tras visitar las regiones inundadas.

«Frentes fríos que debían pasar por la región y aportar humedad fueron desviados hacia el Atlántico», mientras el fenómeno climático La Niña, que enfría las aguas del Pacífico en la región ecuatorial, agravó la situación, explicó Gil Russo, meteorólogo del Instituto de Meteorología.

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