Alternativa soberana. Un gran paso en la integración continental

La creación del Banco del Sur

Esta influencia se ha reducido apreciablemente en el último período en la medida en que varios gobiernos de la región adoptaron medidas económicas en defensa de su soberanía y se liberaron de las imposiciones del Fondo, a las cuales dejaron de estar sujetos. No obstante, en el entorno de la reunión se alertó que existe el peligro de que el FMI presione y vuelva a querer imponer sus fallidas recetas, como lo hizo en convenios suscritos recientemente con El Salvador, Ucrania, Islandia y Hungría, a los que impuso condiciones de raíz neoliberal similares a las que condujeron a la crisis a nuestra región, en particular la suba de las tasas de interés y los recortes en los gastos sociales. Se señaló en tal sentido que «el concepto de alternativa tiene que ver tanto en la conformación del Banco como en la integración del capital, la orientación de los créditos y el carácter soberano de los mismos, sin condicionamientos de ningún tipo». El ministro de Economía argentino, Carlos Fernández, declaró que «se valora más la creación del Banco en el contexto de la crisis financiera internacional», y su par brasileño, Guido Mantega, apoyó este concepto, agregando: «Estamos dando otro paso en el sentido de la integración financiera regional».

Ambos son firmantes del documento (que será refrendado por los siete presidentes en una reunión cumbre y luego sometido a la aprobación de los respectivos parlamentos), conjuntamente con sus pares de Uruguay, Alvaro García; de Paraguay, Dionisio Borda; de Bolivia, Luis Alberto Arce; de Venezuela, Alí Rodríguez Araque; y de Ecuador, María Elsa Viteri. La intención común es ir integrando a los demás países de Unasur (Chile, además de Colombia y Perú, y también Guyana y Surinam).

Los siete socios aportarán un capital inicial de 7000 millones de dólares, en 5 cuotas iguales y consecutivas. Argentina, Brasil y Venezuela pondrán 2000 millones cada uno, Uruguay 400 millones al igual que Ecuador, y Paraguay 100 millones al igual que Bolivia. Cada país dispondrá de un voto en el Directorio, pero la aprobación de proyectos de más de 70 millones de dólares requerirá el apoyo de los 2/3 del capital suscrito. Se han definido como objetivos del Banco impulsar la integración y el desarrollo regional, financiar proyectos de desarrollo de sectores clave de la economía para mejorar la competitividad y combatir la pobreza y la exclusión social. Podrán acudir a la institución los distintos Estados, o empresas con el aval previo de los Estados. La sede del organismo se instalará en Caracas, y tendrá dos subsedes, en Buenos Aires y en La Paz.

La iniciativa de crear el nuevo Banco del Sur se gestó en agosto de 2004. En esa ocasión, el presidente venezolano Hugo Chávez señaló la conveniencia de conformar una entidad financiera regional para «dejar de depositar nuestras reservas en los bancos del Norte» y poder disponer de esos recursos para «ayudarnos» en lugar de pedir prestado al FMI o al Banco Mundial.

Este pilar financiero de la integración se complementaría con el Gasoducto del Sur como base de la integración energética. Tras 3 años de negociaciones, los jefes de Estado firmaron el acta fundacional en Buenos Aires el 9 de diciembre de 2007, en las vísperas de la asunción de Cristina Fernández a la presidencia, instancia en la cual también se definieron la sede y las subsedes del organismo que ahora se situó en condiciones de iniciar su acción en el ámbito continental.

Por feliz coincidencia, se conoció simultáneamente otra noticia económica que también nos interesa en sumo grado. Brasil y Argentina acordaron una fórmula de intercambio comercial utilizando sus respectivas monedas, reales y pesos argentinos, y prescindiendo del dólar. En lenguaje técnico se habla de la emisión de un swap de monedas por el equivalente a 1.500 millones de dólares con la finalidad de reforzar la posición de reservas de cada uno. Uruguay manifestó su interés de sumarse a ese acuerdo.

No es la única iniciativa en tal sentido. Rafael Correa propuso en la reciente reunión del ALBA la creación de una moneda virtual (el sucre) para los intercambios entre sus países integrantes.

En el ámbito internacional, las naciones del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) utilizan una moneda común, el khaleeji. Son otras tantas medidas en busca de una mayor soberanía financiera y contra la hegemonía del dólar, para las cuales se abren amplias perspectivas.

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