MONDO CANE
La transformación de la nariz o la reconstrucción de un cráneo consideradas como obras de arte: una exposición presentada esta semana en Nueva York lanzó un polémico debate.
«La técnica para estirar una cara se puede enseñar: cortar por aquí y coser por allá», explica Anthony Berlet, cirujano plástico y autor de la muestra de fotografías, presentadas bajo el principio del antes y después.
«Pero si uno toma por ejemplo una cirugía de la nariz, para eso también se necesita talento artístico, comprender las proporciones del rostro, y ése proceso creativo mostrado en el video no pretende decir ‘ésta es la bruja y ésta la princesa’ sino que se muestra la transformación del cuerpo, que es tan bella como el producto final», dice Berlet, también arquitecto y dibujante.
La apreciación estética es en realidad un sentimiento personal, y hay que ser muy valiente para recorrer sin pestañear la exposición «Soy una obra de arte», presentada hasta el 9 de mayo en la galería Apexart del barrio Tribeca.
El video que menciona el doctor Berlet es impresionante. Durante seis interminables minutos se puede ver una nariz sanguinolenta y totalmente dada vuelta sobre sí misma como un calcetín, mientras que manos enguantadas de latex serruchan, cortan y remodelan cartílagos, antes de volverlos a colocar en la envoltura de piel, que vuelve a su lugar inicial.
El resultado final, varias semanas después de la reabsorción de los hematomas, «es todo un éxito», admite Mary Lou, una visitante sexagenaria.
«Yo nunca lo haría, primero que nada porque tengo una nariz asiática y no quiero que se vuelva mixta, y luego porque detesto las operaciones quirúrgicas», agrega.
La exposición comienza con las tomas artísticas de una mujer con busto primero escaso y luego prominente, donde se ocultan los estados intermedios.
Pero la muestra está sobre todo enfocada en la evolución de los pacientes injertados, liposuccionados, estirados y cosidos. Y sobre el salvataje de individuos a quien la cirugía devolvió un rostro humano.
Después de la cocaína disimulada en el yeso de una pierna rota o incrustrada en vajillas, la fértil imaginación de los narcotraficantes en España superó su techo con la utilización de «correos» de la tercera edad que viajan en cruceros de lujo. «Se trata de un método innovador» para introducir la droga en España, destacó la policía española ayer miércoles al anunciar el desmantelamiento de una red particular de introducción de la cocaína en el país.
El grupo contaba con «miembros de avanzada edad que embarcaban en cruceros transoceánicos de lujo para abastecerse del estupefaciente en Sudamérica», explicó el comunicado. Estos «correos» aprovechaban las escalas en puertos brasileños para hacerse con la cocaína e introducirla a bordo, antes de desembarcarla cuando la nave volvía a España, explicó la policía.
Se trataba de «señores» que figuraban como «simples turistas» que no levantaban sospecha alguna entre la tripulación.
En la operación fueron «intervenidos 27 kilos de estupefaciente en el registro de uno de los camarotes, en una escala realizada en Cádiz donde iban a desembarcar la droga», añadió. «Han sido detenidas 9 personas que actuaban en Cataluña y en la isla de Ibiza, donde pretendían asentarse para la distribución de cocaína», precisó el comunicado.
Los traficantes dan permanentemente muestras de imaginación desbordante para intentar introducir la cocaína en España, principal entrada europea para la droga latinoamericana así como para el hachís proveniente del norte de África.
Recientemente, la policía detuvo a un chileno con una pierna fracturada enyesada con cocaína e interceptó un envío venezolano que contenía un servicio de vajilla fabricado con pasta de cocaína.
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