UNA CRISIS INEDITA
En cien días, el gobierno de Barack Obama tomó importantes medidas para sacar a la economía estadounidense de una crisis inédita desde hace sesenta años. A pesar de que actualmente se detectan señales de recuperación, los riesgos siguen siendo reales.
Nada más llegar al poder el pasado 20 de enero, el presidente estadounidense heredó una situación catastrófica: con un país en recesión desde hacía un año y en plena caída de su Producto Interno Bruto, una sangría de despidos y el desempleo a su máximo histórico desde 1992.
Para complicar las cosas, las finanzas públicas estadounidenses estaban en un estado lamentable, con un déficit presupuestario récord.
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